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Respeto profundamente a los chamos en edad juvenil, sobre todo porque entiendo que están  en una etapa muy  ruda de la vida, por eso nunca creí que iba a escribir ésta entrada y quiero enmarcara en una vivencia de hace años, de por allá en los ’90 cuando mi pelo estaba largo y llevaba una vida medio jipi, contra sistema; recuerdo un encuentro con algún señor de la calle, que la vida me llevo a conocer en otro contexto y valorarlo grandemente, el maestro Sampieri.

La situación fue la siguiente:

Me encontraba yo por los lados de la Avenida 4, en la esquina de la afamada tienda de ropa, DORSAY, junto a unos amigos de la calle, vendedores de artesanía, roqueros, punketos, en fin toda una fauna urbana… de repente, estando allí sentados, sin meternos con nadie, se acerca un señor bajito, medio gordito, con un acento extraño quien nos grita a viva voz, “¡por culpa de ustedes es que el país está como está!, ¡sinvergüenzas, vayan a trabajar!”, mi reacción frente a tremendo atropello, ademas de mentira histórica, fue gritarle, con algunas palabrotas propias de la época y mi edad algo como esto: “¡este %$&^*& que le pasa!, ¡culpa nuestra no, culpa de ustedes los viejos, que han llevado a este país a la miseria!, ¡son Ustedes los que han elegido a quienes nos gobiernan durante años!”

Eran tiempos duros para la juventud, aunque debo reconocer que mi adolescencia y postadolescencia fue bastante buena (un chico con suerte quizás),  a diferencia mía la mayoría de mis colegas tenían necesidades, afectivas sobre todo, por parte de la familia y de un estado que le proporcionara oportunidades.

Eran los tiempos duros de la Cuarta República, donde estudiaba quien tenia suerte  y excelente promedio, donde mataban a cada rato a estudiantes y donde el estado de la época despolitizo por completo a una generación. Donde si no estudiabas tenias que huirle a la policía cada cierto tiempo (la recluta) y si te pillaban en la calle te daban por vago y maleante y no habían derechos humanos que te defendiera. No había ningún tipo de estimulo al trabajo juvenil, de hecho el joven servia como mano  de obra esclava; en mi caso trabaje como vigilante, en una editorial de libros pagando bastante portadas y hojas, luego como guía de montaña sin ningún tipo de seguridad social, fue solo en una época en la que decidí mi libertad laboral, vendía artesanía y tortas en la calle que , lo hacia por que me gustaba y sin jefe a quien rendirle cuentas. Años de mucha adrenalina y aprendizaje.

Hoy, viendo las cosas con otro punto de vista, trabajando diariamente con jóvenes del liceo y universitarios, quienes me transmiten esa misma energía rebelde de mi época juvenil, no puedo más que llegar a una conclusión aberrante, según mi criterio:

Los gobiernos de Chavez y la revolución, criaron a una Generación Emo.

Y es que un Emo, según la tradición urbana, es aquel joven que viste de negro, se peina el pelo bien liso, de medio lado, es blanco leche pues se oculta del sol, socializa solo con los de su especie (osea emos) y a pesar de tener todas las facilidades y “amor familiar” siempre anda en un drama de que  “nadie los quiere”, “se van a suicidar”, “el mundo es un asco” entre otros apelativos psicológicos.

Nadie mejor que que Emilio Lovera para describir a un Emo actual, y lo hizo bajo un sketch de su programa Misión Emilio, se trata de Guillermo El Emo, les dejo uno de los muchos episodios.

Y esto es lo que tenemos hoy, una juventud EmoSexual con una carga excesiva de dádivas por parte del estado, jóvenes que alardean de la falta de oportunidades en el país, quienes creen que saliendo hacia Colombia por ejemplo, sin haber culminado sus estudios, van a conseguir una calidad de vida superior, quienes asumen que la calidad de vida se hereda (bueno, si eres millonario quizás si)  en vez de construirse a punta de estudios y sacrificios.

Una Generación de Guillermos Emos que han sido educados bajo la dádiva y la  exageración del trabajo colectivo, soy docente de esta misma generación pero tengo profundas criticas y desencuentros con el sistema educativo actual que pone por encima del esfuerzo individual una igualdad mezquina, que nada tiene de socialista, se ha forjado un  mito que elimina el estimulo a los buenos  estudiantes: “¿para qué me voy a esforzar si igual me van a pasar  de año escolar?”.

Una Generación inmersa en un mundo global pero educada bajo paradigmas de igualdad que sirven solo para eliminar la competitividad en un mundo hecho por humanos, quienes evidentemente hemos sobrevivido gracias a la competencia entre especies.

Tenemos una Generación Emo quienes a pesar de tener un estado paternal y bonachón que les regala Educación, Transporte, Comida, Computadoras, Libros, Becas, Conexión a Internet y otro largo etc, solo terminan haciendo un drama existencial sobre lo ideal que es para ellos irse de esta país que no les da oportunidades, ¡ah, pero eso si!, antes de irse de este maldito país deben chulearse todo, absolutamente todo lo que les da el estado, ¿por qué?, por que se lo merecen y además son venezolanos.

Bueno, mi reconocimiento a aquellos que no son Guillermos, que andan luchando como lo hace cualquier chamo de Colombia, Ecuador, Italia, España o Estados Unidos.

Y ruego por que algún día alguien logre neutralizar esa cosa asquerosa en la educación que genera tantos Emos en Venezuela.

Tamara Pearson, periodista de Venezuelanalysis.com hizo una recopilacion de testimonios en Ingles sobre la situación que viven algunas comunidades de la ciudad de Mérida durante estos dìas de guarimbas.

Les dejo el resumen de mi relato:

Guarimba en el sector Bicentenario de Los Curos. Cierran vía que comunica con otros pueblos del estado

Guarimba en el sector Bicentenario de Los Curos. Cierran vía que comunica con otros pueblos del estado

Juan Rondon, Los Curos, Merida, 25 February,  In Merida what we’ve been seeing are people (some of them students), who close up the entrances to residential areas, obliging thousands of people, the elderly, children, and adults to stay locked up under the fear of being labelled Chavistas or infiltrators of the so called castro-communist regime. It’s really sad to talk with some of the people whose only justification for accepting the barricade on their homes is “well they reduced the CADIVI amount” or “don’t you have to queue up?” “doesn’t the crime affect you?”. It reminds me of around five years ago, a student who justified her hatred for Chavez because he didn’t let her see her favourite soapie because of the long national broadcasts.

Yesterday when I got to Merida after a few days break from the craziness, when I tried to enter the sector where I was born and grew up and was educated, I found some 20 people burning rubbish, tires, and sticking up barbed wire from post to post. What really got to me was that we’re talking about Los Curos, where the majority- both Chavistas and opposition, depend on motorbikes to get around, as public transport is really bad.  It also got to me that those who were setting up the bonfires weren’t students, you could tell by their accent (they wore balaclavas). They used the typical language of criminals, of the criminal gangs.  Apart from blocking the road they also took over the water tank which supplies the community, and from there they yelled out insults and threats to women who dared to walk past in order to get home. They yelled out things like “Pick up that chick, take her [home] she looks hot!!” They were charging a toll to pass, and trading fuel for the right to pass. They damaged the valves of the water tank, leaving a community of 20,000 people without drinking water for 16 hours”.

Para leer el articulo completo haga click aqui.

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He intentado mantener el equilibrio, la racionalidad y la caballerosidad al momento de ingresar a las redes sociales, a pesar que la situación de hoy es parecida a la locura desatada en cristianos-creyentes que hace casi un año insultaban, arremetían y disfrutaban por la muerte de un ser humano llamado Chávez. En aquel entonces hice una limpieza de mis redes sociales, eliminando o bloqueando temporalmente, muy a mi pesar, amigos, compañeros y familiares, quienes, repito, de manera muy poco cristiana gozaban de un anuncio de muerte y un duelo generalizado en gran parte de la población.

Hoy debo hacer la misma acción, pues no entra en mi cabeza que personas cuya capacidad intelectual consideraba bastante adelantada al común de los mortales, hoy anden desatados apoyando una cantidad de locuras, entre ellas que sean sitiados, como en tiempos de guerra, por sus mismos vecinos.

En efecto estoy hablando de las “manifestaciones pacificas” en la ciudad de Mérida, en la cual ya no son los estudiantes quienes asumen su realización, son ciudadanos (algunos estudiantes por supuesto) que encierran las entradas a sus urbanizaciones con el fin de no ser atacados por los “tupamaros”, obligando a miles de personas, ancianos, niños y adultos a permanecer encerrados so pena de ser calificados de chavistas e infiltrados del régimen castro-comunista.

Es verdaderamente triste “conversar” con personas quienes la única justificación que tienen para aceptar la tranca o libre transito hacia sus hogares sea: “es que redujeron el cupo CADIVI”, “¿es que acaso tu no  haces cola?”, “¿acaso a ti la delincuencia no te afecta?”, ¿acaso tu no te limpias el culo?… situación que me hace recordar la respuesta de aquella estudiante que justificaba su odio a Chávez hace 5 años por el simple hecho de que no la dejaba ver su novela debido a las largas cadenas de radio y televisión.

Estas justificaciones me dan un asco inmenso y me lleva a pensar que definitivamente la calidad de nuestra educación (en todos sus niveles) es malísima y que por eso tenemos gente capaz de vomitar semejante idiotez por la boca. Nuestro sistema  educativa ha fracaso en aportar a nuestra sociedad personas capaces de pensar y generar una opinión sustentada en análisis y evaluación de su entorno.

Retorno a Mérida y…

Ayer, al llegar a Mérida luego de tomarme unos días lejos de esta locura, al intentar entrar al sector donde nací, crecí y me forme, encuentro unas veinte personas quemando basura, cauchos y colocando de poste a poste alambre de pua y guaya. Lo que más impacto me causo es que el lugar  del que hablo es nada más y nada menos que Los Curos, donde la mayoría (opositores y chavistas) cuentan  con una moto como medio de transporte, pues el transporte publico es pésimo. Impresiona aún más el hecho que quienes estaban azuzando la hoguera no eran estudiantes, se notaba en su acento (estaban encapuchados), manejaban el típico lenguaje “malandro” de las bandas delictivas que azotan nuestros barrios.

Además de trancar el trafico, tomaron los espacios del Tanque de Agua que surte a la comunidad, y desde allí gritaban improperios y amenazas a las mujeres que osaban pasar para llegar a sus casas, tales como: “agarra a esa jeva pa´llevala que esta riiiiica”. Estuvieron cobrando peaje o canjeando gasolina por libre transito, dañaron parte de las válvulas que permiten abastecer de agua a la comunidad dejando sin servicio de agua potable durante 16 horas a una comunidad de 20 mil personas.

La banalización de un discurso

Paz, convivencia, paz, amor, convivencia, paz… palabras repetidas cien o más veces al día por televisión, radio, discursos, panfletos…

La paz no se predica, se hace, muchas veces a fuerza de dolor y lagrimas…

Cuando estoy trabajando, muchas  veces debo hablar de la paz, el amor, la sana convivencia y los VALORES, aspecto último este que mis estudiantes del 5to y 4to año llevan estudiando desde cuatro o tres años. Pese a eso, nunca en mi corta carrera de docente me había relacionado con estudiantes tan groseros, falta de valores y atrevidos que los de ésta generación. Entonces les pregunto a ellos mismos, ¿de qué ha servido que se les hable de valores, paz, amor y no se que otra cantidad de aspectos de la vida que rayan en la religiosidad?, ellos luego de subir los hombres, hacer un arco hacia abajo con su boca y explayar los ojos, se ríen y dicen: “de nada profesor”, eso es en efecto la banalización de un discurso. Lo banalizamos cuando le decimos al muchacho: la responsabilidad es un valor que te hará crecer, pero por otro lado las continuas circulares del Ministerio de Educación te obligan a evaluar al muchacho tantas veces como a él le de la gana sin  siquiera tomar en cuenta su asistencia responsable a la institución.

Exactamente igual está sucediendo con el discursito de “la paz” que ha implementado el presidente  Nicolás Maduro, quien ahora convoca a una “Conferencia Nacional por la Paz en Venezuela” mientras una manada de delincuentes queman, saquean y sitian ciudades (por lo menos 8 según las cuentas del gobierno) y los diferentes cuerpos de seguridad “evitan excesos” pues ahora hay cámaras en todos lados y hasta una mala mirada de la autoridad puede ser sacada por CNN como violación  de los derechos humanos. Me pregunto entonces, ¿vale más lo que piensa la comunidad internacional a lo  que piense Pablo Pueblo que no puede ir a trabajar por que los neuróticos de la oposición decidieron trancar una vía?, ¿acaso no debe el estado garantizarme el disfrute de mis derechos así sea con las fuerzas del orden público?, ¿por qué tienen que ser los “tupamaros” quienes asuman la defensa de mi derecho a tener una vía libre de escombros o mi derecho a vivir tranquilo en el sector o comunidad que he elegido?

Para mi no cabe la menor duda que el discurso de Paz, Amor y Pacificación del gobierno se está banalizando y causando mucha risa en la banda de delincuentes que tienen azotada la ciudad de Mérida, y mientras el estado no me garantice con los órganos de seguridad el disfrute de mis libertades, apoyo que sean los “tupamaros” quienes lo hagan, alguien debe defender a Pablo Pueblo.

Los Tupamaros

Los neuróticos oposicionistas han inventado un cliché para todo lo que se vea de rojo en la ciudad de Mérida, Ejido y sus áreas circunvecinas. El cliché  es “tupamaro”.

–         Que están organizando la cola del Abasto Bicentenario

–         Eso son los malditos “tupamaros”…

–         Que un grupo de personas  con franelas de Chavez se acercaron a una protesta “pacifica de la oposición”

–         Esos malditos son “tupamaros”

–         Que se fue la luz en la casa

–         Eso fue los “malditos tupamaros”

… y así, el nuevo lobo feroz de la oposición son los “tupamaros”, gentilicio asignado a todo aquel maleante vestido de rojo que se atreva acercarse o a mirar feo a un opositor. Más aun si osa restringir las acciones delincuenciales de  los tranca calle.

Es tan ridículo este cliché que si la tranca de calle la hicieran los chavista, automáticamente se les calificaría de “tupamaro”, pero como lo hacen los malandros de la oposición entonces se les llama “manifestantes pacíficos”.

Yo insisto, a riesgo de ser considerado radical, si estos “tupamaros” son quienes están defendiendo mi derecho al libre transito, respondiendo los ataques de los neuróticos, pues los apoyo, y dejare de apoyarlos el día que el Gobierno del Estado Mérida decida aplicar la ley como se debe a quienes tienen sitiada   nuestra ciudad.