Archivos de la categoría ‘Montañismo y Escalada’

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En el libro “Entre la espada y la pared” de Aron Ralston (hay un film inspirado en el libro llamada “127 horas“, director Danny Boyle, 2010), luego de haber sido atrapado su brazo por una inmensa roca y en medio de las alucinaciones de la quinta noche en un parque nacional en Uta, USA; Aron reflexiona sobre la situación en la que se encuentra diciendo entre otras cosas:

Es mi culpa yo elegí esto. Elegí que pasara todo esto. Esta roca, esta roca me ha estado esperando toda mi vida. Desde que fue un trozo de meteorito, hace millones de años. Allí en el espacio ha estado esperando. Toda mi vida se ha dirigido a esto. Desde el minuto en que nací, cada respiro que he tomado, cada acción me ha estado guiando a esta grieta en la superficie.

Quizás, como prolegómeno a esta entrada puedo decir:

Tantas veces subir y bajar el Pico Toro, pisar una y otra vez las mismas piedras, y una de ellas, gris, grande, estaba predestinada desde hace millones de años a golpearme aquel 4 de Agosto de 2.017.

Años participando en rescates y sirviendo como facilitador de los conocimientos para prevenir accidentes en montaña no me hicieron inmune a uno, vivido en primera persona paso a relatarlo y reflexionarlo.

La Salida.

Subimos el 3 de Agosto a pasar dos días de montaña al Pico Toro, una montaña con  relativa facilidad de acceso por medio del Teleférico y sin una gran dificultad para llegar a su cumbre oriental, la más alta (4.755 msnm).

Pachano, Rosio, Carlos, Manuel Willi y yo, luego de disfrutar por completo del ascenso por el teleférico decidimos caminar unos 90 minutos desde la Estación Loma Redonda hasta la base del pico, un sector de la cara sur que hace una especie de meseta muy pequeña y que gracias a la presencia de grama y algunas plantas permite que el sitio sea bastante permeable para acampar. La cumbre la dejamos para el día siguiente, el 4 de Agosto.

El Ascenso.

A las 6 am ya estábamos levantados, preparados para el ascenso, pero no fue sino hasta las 7 am que emprendimos la salida, gran parte de la noche el clima parecía benigno, mucho frió y ninguna nube, sin embargo a medida que se acercaban las 8 am un tropel de nubes subía rápidamente desde el caños del rió Nuestra Señora y se veían unas mucho mas oscuras por encima de los Llanos, estime que el clima iba a cambiar rápidamente.

Subimos sin ninguna novedad, mas allá de lo extremadamente atentos al camino (la neblina nos cubría por completo) al llegar a la cresta que lleva a la cumbre (cresta del Toro) ya no había perdida,  solo un pequeño momento en que Carlos perdió el camino, el resto del ascenso estuvo bastante bien.

A las 9 am estamos en la canal que conduce a la cumbre oriental del toro, a ella se le puede llegar bien sea por medio de una pequeña escalada (30 metros aproximadamente) o a través de una pequeña trepada por el medio de una gran piedra que hace el papel de techo y que conduce directamente a la cumbre a través del punto geodésico. Decidí escalar y el descenso hacerlo por el techo.

En la Cumbre.

Lluvia, nieve, viento, frío, todo nos acompañaba incluso en la escalada, pero la idea era sentir un poco la sensación de la naturaleza, la adrenalina y sobre todo los elementos, la altitud afecto un poco pero nada que las ganas de llegar no pudiera vencer.

Fotografías, vértigo y emoción en la cumbre, pero no podíamos quedarnos por mucho tiempo allí, el clima seguía inclemente y la nieve amenazaba con dejarnos en blanco el camino, así que iniciamos el descenso por el techo, un pequeño destrepe y caemos directamente en la canal del toro, esta se presentaba mojada, muy húmeda y con las piedras inestables, bajamos en el siguiente orden, primero yo, segundo Carlos, luego Willi, Rosio, Manuel y Pachano.

El golpe.

Faltando unos 10 metros para salir de la canal escuchó un movimiento de piedras y Carlos grita: – ¡¡¡¡¡ROCAAA!!!!!, yo (de espalda en ese momento) volteo y visualizo una gran piedra gris que se desplaza y trae consigo otras de distintos tamaños, estaba muy cerca así que en el calculo que hago estimo que no tengo oportunidad de brincar hacia los laterales, decido entonces agacharme y pegar mi cuerpo a la pared, coloque mis manos sobre la cabeza y tome una posición cuasi fetal de pie y espere a que el vendaval llegara, algunas rocas pasaron encima de mí (estaba en plena vía de descenso) pero la grande, la gris, me toco, solo sentí un duro golpe, la vista se me nublo y se puso mi visión morada, logro ver la roca avanzar mas abajo de mi, supongo que estuve 2 minutos sin reacción alguna, pero no desmaye, solo atinaba a gritar: – ¡¡¡CARLOS SÁCAME DE AQUÍ, SÁCAME DE AQUÍ!!!!

Carlos logra llegar a donde estoy, de alguna manera me moviliza hacia la izquierda de la canal (viéndola desde arriba), intento tocarme la cabeza pero el brazo izquierdo no lo puedo mover, sangraba un poco a nivel de la nuca pero no sentí nada anormal, ya en mis cinco sentidos estimo que quizás sea un problema de clavícula así que pido me ayuden a inmovilizar el brazo, Carlos saca su camisa blanca y me la pone en el cuello, yo logro levantar el brazo y engancharlo con una de las mangas de la franela, se sentía bien, con dolor pero mucho mejor, les digo al grupo: estoy bien, vamos.

El descenso.

Entre la incredulidad y el temor del grupo iniciamos el descenso, Carlos fue mi muleta casi todo el trayecto hasta el campamento, tardamos una hora mas o menos en llegarle, la lluvia y la nieve arreciaba, la neblina no dejaba ver mucho, sin embargo tenia claro cual era el camino. Carlos de manera muy prudente iba haciéndome preguntas que tenían que ver con mi nivel de cordura y conocimiento (parte del protocolo): ¿Como se llama Ud.?, ¿Donde trabaja?, ¿Donde estamos?. Preguntas que de alguna manera ayudaban a olvidar el dolor y ocupar la mente en otra cosa. Una vez en el campamento y con el sitio convertido en un verdadero pozo yo les digo que necesitaba seguir caminando, decidí ir solo, mientras ellos recogían el campamento. Pararme a esperarlos era demasiado arriesgado pues podría caer en hipotermia y ademas se calmarían los niveles de adrenalina y el dolor seria más intenso.

Continuo bajando, llego al Alto de la Cruz, ni un alma, sigo bajando entre lluvia y  frío; a las 11:47am estoy a pocos metros de la Estación Loma Redonda, consigo a unos 8 policías que estaban caminando bajo la lluvia y disfrutando el frío, al acercarme a ellos uno me pregunta: -Pana, ¿Que hay pa’ allá? (señalando el camino). Yo le indico volteando mi cuerpo que si seguía el camino llegaría al Alto de la Cruz y de allí a Los Nevados, intento indicarle con la mano pero noto que se me cae el pantalón. De inmediato uno de ellos me dice: -chamo ¿qué te paso, estas mal?; yo le respondo: -No vale, estoy bien, creo que es el hombro, la clavícula, una piedra que me cayo. Me despido de ellos y me dispongo a entrar a la Estación.

En la Estación Loma Redonda.

Chaqueta de plumón negra con un gran gorro, pantalón de fibra azul totalmente mojado, una franela blanca que colgaba de mi cuello, así entro y busco a Henry Toro encargado de la estación, al visualizarlo me dice: – Juan ¿que tal? ¿como les fue?; yo me quito el gorro y él detalla el cabestrillo, antes de cualquier alarma innecesaria le dije: – todo bien Henry, una piedra me golpeo el hombro, creo que es la clavícula pero no me he revisado, ¿hay algún enfermero o enfermera aquí?, de inmediato una muchacha me aborda y me dice: – yo soy enfermera; me trasladan al cuarto de Primeros Auxilios y limpian la herida de la nuca, una herida muy pequeña que no necesitaba puntos, solo limpieza.

Henry indagaba sobre el resto del grupo, yo les dije que los había dejado en la base del pico recogiendo el campamento, que ya venían, en algún momento me preguntan ¿por que no aviso?, entre risas, indicando un poco de verdad y critica respondí: – ¿para qué?, si aviso suben 80 bomberos, 30 Protección Civil y 15 periodistas y al final de la tarde tengo que pagarles la cena a todos, así que me sale más barato un autorescate.

Últimas reflexiones.

Quiero agradecer al personal del teleférico quienes me atendieron de inmediato y permitieron mi descenso sin ningún tipo de trabas a pesar de la cantidad de turistas que estaban usando el sistema, a pesar que no active los protocolos propios de la institución la atención fue la debida, solo creo debe haber más insumos médicos en cada estación, nunca se sabe que tipo de incidente se presentará y cada estación tiene sus particularidades.

No se debe nunca subestimar la montaña, por más fácil y experiencia que tengas con una cumbre, ella te puede dar sorpresas, los accidentes algunas veces son inevitables, pero cada quien puede minimizar el impacto de los mismos, a pesar de que la escalda es muy sencilla en el Pico Toro, es necesario el uso del equipo de seguridad: casco, cuerdas, mosquetones, arnés … es mejor llevarlos a tener un accidente grave por falta de ellos.

A todos quienes se interesaron por mi estado de salud GRACIAS, solo tengo una fractura a nivel del cuello del omóplato que debo esperar que soldé y realizar algunos ejercicios de fisioterapia, estaré fuera de montaña por algún tiempo.

¡La montaña nos sigue dando enseñanzas!

Hace casi un año se encendieron las redes sociales con mi articulo: Piedras Blancas, el Pico más Alto de la Culata. HECHO CON UN VEHÍCULO 4X4. Es triste que hoy deba hacer un articulo algo parecido, pero ya no con un vehiculo 4×4, sino con una moto de alta cilindrada y con un protagonista que, sin duda, es figura publica y como tal debe dar ejemplo, el señor Nicolas Cardona.

Éste señor ha mostrado en su cuenta de Instagram una “hermosa” colección de fotografías tomadas en los parques nacionales de Mérida, pasando inclusive por los puntos de control de INPARQUES y llevando su moto a posar en las lagunas andinas a más de 4.600 metros sobre el nivel del mar.

Cualquiera podría decir, “que hermoso y que heroico este señor”, yo solo puedo decirle, “QUE IRRESPONSABLE, FALTA DE RESPETO Y POCO COMPROMETIDO CON EL PAÍS Y SUS RECURSOS”.

Hay que decirle tambien al señor Cardona, ya que al parecer en los puestos de guardaparques no lo hicieron (y si lo hicieron el hombre no le paró), que ESTÁ PROHIBIDO EL ACCESO CON VEHÍCULOS (INCLUYENDO BICICLETAS Y MOTOCICLETAS) A LOS PARQUES NACIONALES DE VENEZUELA. QUE SU CONDUCTA ES IRRESPETUOSA CON EL AMBIENTE Y CON LA LEY Y QUE EVIDENTEMENTE ACARREA ACCIONES LEGALES, QUE EL ENTE DEL ESTADO ENCARGADO DE LA CUSTODIA DE ESOS PARQUES DEBERÍA EJECUTAR, PUES A RELEVO DE PRUEBAS, CULPABILIDAD DE LA PARTE.

Aquí les dejo as hermosas fotos que ha colgado Nico en su Instagram y que se convierten en pruebas de su irrespeto al ambiente y las leyes venezolanas, ojala INPARQUES haga algo.

 

mukumbari

Mukumbari (“sitio donde yace o duerme el sol”, según http://mukumbari.com/), este vocablo indígena Tatuy está calando poco a poco como parte del lenguaje cotidiano del merideño, sin duda enmarcado dentro de una aceptable campaña de marketing dirigida desde el Ministerio del poder Popular para el Turismo; Mukumbari se está asociando también a una experiencia inolvidable a través de los distintos espacios del Teleférico de Mérida, obra maravillosa hecha con dinero de todos los venezolanos.

Pero para explicar está entrada y evitar que se me mal interprete (algo que por lo general no logro), debo contextualizar el relato, así que, si desea inmiscuirse en MI EXPERIENCIA MUKUMBARI, por favor siga leyendo atentamente.

El 24 de Junio es una fecha especial para salir de la rutina y el estrés laboral, así que una caminata de montaña junto a los aspirantes del Grupo Andino de Rescate (GAR) era para mi una opción más que aceptable. así pues, habíamos acordado ir al Pan de Azúcar en la Culata, a las 6 am el encuentro.

Puntual en el sitio, espero que llegue el resto de los senderistas, uno a uno van llegando a la parada del transporte publico de la linea El Valle, completada la cuota de participantes procedemos a conversar con los transportistas quienes nos indican que ellos no van hasta La Culata, a pesar de la negociación intentada (darles un poco más para que nos llevaran a destino), el sujeto nos ratifica el no, debido a que si lo hace puede ser multado por la linea. No nos queda otra que acudir a la alternativa que ofrece el gobierno frente al desguarnecimiento de la población de la Culata por parte del sector privado de transporte. En los alrededores de la estación del Trolcable se apostan una serie de buses Yutong que ofrecen el transporte a precios muy módicos hasta nuestro destino, sin embargo allí nos informan que por ser día feriado entre otras razones que no me preocupe en captar, no había transporte hasta La Culata. Triste y lamentable que esto ocurra en un ciudad con supuesta cultura turística, dejar sin acceso a una zona turística a los posibles visitantes es un acto de saboteo al turismo.

En este punto nos quedaba tomar la decisión de a donde ir, se me ocurrió que podíamos ir a Cabaña de Los Curas, en el Valle, pero veníamos de la parada y generaba cierto nivel de fastidio devolvernos, así que uno de los muchachos lanza la idea de ir a la Segunda Estación del Teleférico. Dirigí mi mirada hacia la montaña, vi la estación, saque cálculos, tiempo y ahorro en dinero, así que acepte la propuesta, vamos a la segunda estación del teleférico de Mérida, Mukumbari.

No he subido a conocer las estaciones terminadas, las conozco solo mientras estaban en la fase de construcción pues en mis distintos ascensos se recorren los espacios adyacentes, sin embargo, enmarcada mi cabeza en la campaña de marketing de LA NUEVA EXPERIENCIA MUKUMBARI, pues me llene de expectativas. Además me siento parte del proceso formador del personal del Mukumbari pues he impartido docencia a muchos de sus trabajadores en los diplomados del INATUR de Guía de Turismo de Naturaleza, pero sigamos con el cuento…

Decididos, arrancamos por la cuesta hacia la Segunda Estación, mucha gente haciendo deporte en la cuesta, mucha actividad a pesar de la hora, eso anima y fortalece.  En poco menos de dos horas ya nos habíamos comido el camino, llegando a un sector donde esta la planta que trata las aguas negras de la estación, solo nos quedaban un par de curvas, casi 50 metros y estábamos en la meta.

Pero es en este punto donde comienza mi gran Experiencia Mukumbari , como si nos estuvieran esperando nos encontramos con dos personajes, nomina de VENTEL, uno menos agradable que el otro, quienes detienen en nuestra carrera, haciéndonos resollar y parar de golpe las pulsaciones que llevábamos controladas. EL sudor comienza a caer por mi rostro y quitando mis audífonos de los oídos intento iniciar un dialogo con el par de cancerberos.

Con la frente arrugada y un uniforme muy bien identificado, uno de los cancerberos empieze a lanzar preguntas tales como ¿donde está el permiso de INPARQUES?, ¿por qué subieron por aquí?, ¿qué vienen a hacer?… yo empiezo a bloquear mis respuestas y trato de encontrar una forma de dialogo que le baje intensidad al interrogatorio del cancerbero, me siento y trato de explicar el motivo de nuestra visita. Debo reconocer que el otro personaje fue mucho más amable y educado, hasta me reconoció y trato de suavizar también el discurso violento del cancerbero.

Luego de algunos intentos infructuosos de contactarme con una amiga de INPARQUES que tenia conocimiento de nuestro ascenso, el cancerbero nos dirige a la estación, nosotros 9 mas un señor y su hijo seguimos como en procesión la marcha solemne que sin duda mostraba fuerza y poder al cancerbero.

La Experiencia Mukumbari toma un vuelco especial al llegar a la estación, somos recibidos por dos Guardias Nacionales con su fusil en posición de ataque, no tenia conocimiento si era que habían radiado la presencia de grupos paramilitares o guerrilleros en las adyacencias de la estación, nosotros, simples montañistas, estábamos inmersos en un posible conflicto armado. A los pocos minutos, el cancerbero nos muestra a su AMO, otro personaje de VENTEL, quien nos hace otra serie de preguntas que nuevamente, para evitar mi explosión de carácter las bloqueo (escucha selectiva). El AMO nos dice claramente que debemos estar fuera de las instalaciones de la estación, que no debemos acceder ni siquiera a las áreas verdes, es en este momento de mi Experiencia Mukumbari en que se confunden mis pensamientos, pues ver una campaña publicitaria centrada en la nueva experiencia, socialismo, poder popular, ministerio de turismo, Venezuela es de todos y un larguísimo etcétera me pregunte, “vaya, ¿será que estoy en otro país?”.

El AMO se retira, pero deja al cancerbero para que nos custodie, el carajo hace muy bien el trabajo, nos impide acceder a las instalaciones, nos prohíbe pisar grama, el agua es custodiada fielmente y cada vez que nos acercamos ladra… Pero el trabajo del cancerbero se iba a tornar mucho más duro a la hora de nuestra llegada, un grupo de aproximadamente 25 niños y 10 adultos scouts llegan a la estación por la misma ruta que nosotros hicimos.

Los niños gritan, pisan la grama, invaden los espacios que el cancerbero cuidaba celosamente, el carajo arrugaba cada vez más su frente, la impotencia se lo tragaba, la perfección del silencio y orden que nos impuso se ven degradadas a caos y el poder que detentaba frente a nosotros se caía a pedazos, en nosotros se dibuja una pequeña sonrisa de satisfacción frente al ambiente que generaban niños, niñas y el griterío característico de los scouts, el cancerbero iba y venia tratando de mostrar a su AMO que intentaba retomar el poder.

A los niños se les hace pequeño el espacio, sus recreadores tratan de mantenerlos ocupados, sin embargo pasan los minutos y se nota el ansia del jefe del grupo scout, su deseo era bajar por teleférico, hablan con bomberos, hacen llamadas… en este punto nosotros aspirábamos también un descenso.

Debo reconocer que la actuación del Grupo Scouts Orion fue de una total y absoluta inocencia, (recibí una aclaratoria de parte de uno de los encargados del grupo scout que me obliga a cambiar la palabra usada aquí anteriormente pues el grupo era de 46 niños y 12 adultos quienes días previos habían entregado una carta a la empresa VENTEL, no hubo irresponsabilidad de parte ellos, fue la empresa quien nunca respondió la solicitud que ellos hicieron).

Muy calmado le dije al cancerbero y su asistente, otra chica que habló con nosotros, que si la normativa de la empresa es impedir el acceso a cualquiera que suba caminando deben garantizar puntos de control en las zonas de acceso, así como la información correspondiente, pero como va a ser imposible que ellos prohíban el acceso a los senderos deben garantizar a quienes lleguen de esa manera el acceso a baños y algún punto comercial en las afueras de la estación. También me dejó algunas dudas las siguientes palabras de la asistente del cancerbero: “ustedes pudieran usar las instalaciones pues están limpios, pero no queremos que accedan personas con mal aspecto o sucios”. ¿Qué pasará con los montañistas y turistas que usarán el sistema teleférico luego de 4 o 5 días de travesías y escaladas?, ¿ tendrán que bañarse y ponerse sus mejores atuendos antes de abordar el sistema?

Mi Experiencia Mukumbari termina a las 2 pm cuando iniciamos caminando nuestro descenso a la ciudad de Mérida, el temor inducido por el cancerbero nos hace inclusive temer cualquier contacto con los turistas que en ese momento se encontraban por el camino que íbamos a tomar.

Sin despedirnos y solo agradeciendo al clima y la natura por la buena ruta nos fuimos, íbamos dejando atrás poco a poco la pésima vibra que acumulamos al estar tan cerca de la Segunda Estación del Teleférico Mukumbari.

Ahora, dejo claro que puedo entender las razones de la empresa para ser cuidadoso en el acceso a las instalaciones y sus adyacencias, bombas y plantas de tratamiento se encuentran por los alrededores y pueden ser victimas del hampa, en lo que no estoy de acuerdo es el trato a la gente, pues hasta una empresa capitalista intenta enamorar a sus potenciales clientes. Mas allá de eso se trata de educación, de respeto y sobre todo humanismo.

Ninguno de quienes han pasado por los diplomados del INATUR, incluyendo al presidente del Teleférico el ingeniero Jose Gregorio Martinez (quien por cierto tiene pelo largo y no usa traje) pueden decir que el trato a los turistas se enmarca en las características de los personajes aquí indicados (cancerbero, AMO y asistente), quizás ésta entrada ayude a corregir esas fallas en el trato a la gente y generar valor agregado a la oferta turística de Mukumbari, ojala se rectifique en esta etapa pre comercial en la cual podemos entender (pero nunca justificar) semejantes exabruptos, rectificar es de sabios.

¡Por ahora, Mi Experiencia Mukumbari fue un asco!

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¡Camina hasta la segunda estación del teleférico, tienes el derecho de usar nuestros caminos y senderos!

¡Que nadie te detenga!