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suescum

Aunque mi blog no es un obituario, se me hace necesario escribir sobre José Suescum pues como dice el titulo, si no nos homenajeamos nosotros, ¿quien lo hará?; y al decir nosotros aclaro que somos todos quienes hemos transitado y seguimos en esa senda: el voluntariado de Búsqueda y Rescate en Mérida y Venezuela, pues Suescum, al fallecer el día de hoy, deja un legado como maestro en todo el país, a donde iba con la finalidad de enseñar el arte de las comunicaciones.

Presidente de la Banda Ciudadana Mérida (organización voluntaria sin fines de lucro) se dedico durante muchos años, especialmente aquellos en que el estado no tenia capacidad logística y menos institucional (década del 70, 80 y parte del 90) a trabajar voluntariamente, es decir sin cobrar y aportando de sus propios recursos económicos, a cuidar de visitantes, turistas o ciudadanos en general, durante las temporadas vacacionales, igualmente mantenía una infraestructura de comunicaciones por la vía de frecuencias VHF, 11 metros y 40 metros muy eficiente y que el estado aprovecho en momentos de emergencias. Reflexión, ¿cuanto se ahorro el estado aprovechando la voluntariedad de Suescum y su equipo de trabajo en la Banda Ciudadana?, nadie ha sacado la cuenta, pero estoy seguro que millones de bolívares.

Una vez que las instituciones (Proteccion Civil, INPRADEM, Bomberos, INPARQUES) empiezan a ser autosuficientes en la atención de sus responsabilidades desplazando a los voluntarios de rescate, Suescum y su equipo siguió sumiendo su trabajo como lo hacían los demás grupos, a motu proprio y dando un toque especial en la educación. A pesar de no haber sido educador, no hay organizaron voluntaria, o institución del estado, que no haya recibido un curso de comunicaciones del Sr. Suescum y la Banda Ciudadana, no hay grupo de rescate en Mérida que no haya sido visitado por Suescum en sus módulos de comunicaciones del Curso Básico.

Las luchas del voluntariado también fueron parte de su historia, pues le toco asumir la representación de todos los grupos de merida ante INPRADEM (cerca de 35 organizaciones, aproximadamente 800 personas) durante aquella época (que aun hoy transitamos) en la cual los voluntarios ya no hacíamos falta al estado y nuestras exigencias se convertían en una carga presupuestaria y política.

Personalmente trabaje con Suescum en la representación de los voluntarios, me toco entregarle dicha figura a principios de los 2000, hicimos reglamentos de voluntarios y tratamos fallidamente de crear una asociación o federación de organizaciones voluntarias, Suescum era siempre el factor de calma y sosiego frente a los arrebatos intestinales de nuestra juventud ante las indolencias del estado.

Gracias Suescum por permitirnos compartir esos momentos de lucha, gracias por ser el eterno instructor, gracias por hacer de nuestras organizaciones de rescate un referente nacional e internacional, seguro estoy que vas a otro estadio de la existencia satisfecho de la labor cumplida. DEP

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Portada The Economist, Octubre 2017

Edición de Octubre 2017, The Economist

Con agrado y curiosidad leí el articulo de The Economist sobre “La muerte del Glaciar del Humboldt de Venezuela (The death of Venezuela’s Humboldt glacier)” en su edición tanto impresa como digital, por eso ésta entrada la voy a dedicar a relatar una experiencia vivida en ese glaciar y algunos puntos sobre las íes que se hacen necesario respecto al enfoque político-economicista (es una revista de economía) que el autor ofrece al indicar de inmediato en el copete: “La turbulencia política está haciendo imposible que los científicos lo estudien (Political turmoil is making it impossible for scientists to study it)”.

A continuación el artículo integro en ingles:

The death of Venezuela’s Humboldt glacier

Political turmoil is making it impossible for scientists to study it

VENEZUELA is a tropical country, with rainforest in the south and east, and baking savannah stretching towards its northern Caribbean coast. The Sierra Nevada de Mérida mountain range in the north-west offers relief from the heat. In 1991 five glaciers occupied nooks near their peaks. Now, just one remains, lodged into a cwm west of Pico Humboldt. Reduced to an area of ten football pitches, a tenth of its size 30 years ago, it will be gone within a decade or two. Venezuela will then be the first country in the satellite age to have lost all its glaciers.

The retreat of the Humboldt glacier, named for Alexander von Humboldt, a German explorer of the 19th century, is the final stage of a 20,000-year process, the recession of an ice sheet that covered 600 square km (about 230 square miles) of Venezuela in the most recent ice age. Climate change has sped it up.

Scientists want to study the glacier in its final years but Venezuela’s tumultuous politics is making that difficult. Carsten Braun, a glaciologist at Westfield State University in Massachusetts, thinks his most recent visit in 2015 was the last by any scientific expedition. Even then, conditions were “a little dicey”. Men in military uniform pulled him off a bus and interrogated him. Now, Venezuela’s hyperinflation and rampant crime make it too dangerous to travel with the bundles of dollars needed by mountaineering scientists.

It is no longer worth hauling heavy machinery to the glacier to extract samples from it; Humboldt is too small and dirt-caked for that. But Mr Braun would like to dot it with sensors to measure water run-off, and erect weather stations to capture data on wind, temperature and barometric pressure. That would help him understand how weather influences the melting of tropical glaciers. Until Venezuela calms down, Mr Braun will be restricted to monitoring the Humboldt glacier’s decline remotely, using satellite imagery, which just reveals how fast it is melting.

That is a loss not just for science but for people in other Andean countries who rely on meltwater from tropical glaciers. In springtime that runoff is an important source of water for residents of Bogotá, Colombia’s capital, for example. Closer study of Humboldt’s decline might provide knowledge that could help them. Venezuela’s ever-deepening crisis makes it impossible for now.

Una vivencia.

Glaciar humboldt

Glaciar Universidad, por el año 2000

Desde 1992 ando pateando montañas y el Humboldt fue el Pico icono para la práctica de la escalada en hielo, tenía en aquellos años un glaciar enorme y estaban claramente definidas las vertientes norte, noreste y la normal o sur con su glaciar Universidad, el más grande puesto que el Glaciar Timoncito (en la base del Pico Bolívar) ya había desaparecido por completo.

Por el año dos mil, escalando el Humbold con mi compañera de entonces, Sibyl Brugger (Geógrafa especialista en avalanchas del Eidg. Institut für Schnee- und Lawinenforschung SLF, Suiza) pude notar que en menos de dos años el Glaciar Universidad había retrocedido de manera alarmante, había desaparecido una pared llamada Los Hielitos, pared de hielo vertical donde años atrás había pasado el susto de mi vida al quedar colgado de un piolet.

Debido a la desaparición de Los Hielitos se había destapado la  roca hasta mucho más arriba de la laguna homónima, en la pata del glaciar (ahora mucho más arriba) se había creado una gran fosa donde escurría el agua del deshielo.

Sibyl y yo caminamos todo el nuevo perímetro del glaciar, mi impresión no paraba y Sibyl (quien había estado conmigo en años anteriores en el mismo glaciar desaparecido) expresaba aún más su asombro pues tenía los conocimientos técnicos geológicos sobre lo que estaba ocurriendo.

La pernocta esa noche en la Laguna Verde, lugar de nuestro campamento, no fue del todo serena pues Sibyl me explicaba que esa gran fosa podía generar un gran desastre si los bloques de hielo superiores caían y hacían que el agua se desbordara; si eso ocurría de seguro la inundación iba a llegar a nuestro campamento. Afortunadamente no ocurrió nada, pero escuchaba con mucha atención las experiencias que Sibyl había estudiado en Suiza al respecto. Acordamos avisar al personal de INPARQUES de esa gran fosa y el peligro que podría generar. Hay fotografías de esa excursión, espero que Sibyl las digitalice para compartirlas, son testigos sin duda de una etapa muy rápida del retroceso de los glaciares en la Sierra Nevada de Mérida.

Mr. Braun y la Sierra Nevada de Mérida.

Mr. Carster Braun

Fotografía tomada del Blog de Carster Braun

Dice el articulista de The Economist que quizás sea Mr.Carster Braun, glaciólogo de la Westfield State University en Massachusetts USA, el último científico que ha logrado llegar al Humboldt a pesar de que en el año de su visita (2015) tuvo algún inconveniente con la policía, quien lo bajo de un autobús para interrogarlo, aduce también el articulista que las condiciones de hiperinflación y el crimen hace que hoy sea muy peligroso hacer una expedición para los montañistas con interés científico. Más adelante voy a demostrar que no fue el primero ni el último en hacer trabajos científicos en nuestra sierra, a pesar de las crisis económicas, políticas, sociales o mentales de los venezolanos.

En efecto, Mr. Carster Braun tiene en su blog: https://carstenbraun.us/ muchísimos trabajos de investigación en relación a su área de estudio, pero resalto el siguiente: Braun, C. and Bezada, M., 2013, The Disappearance of Glaciers in Venezuela. Journal of Latin American Geography, 12(2), 85-124. Este articulo tiene como co-autor a Maximiliano Bezada de la Universidad Pedagogica Libertador, en Caracas, he aquí el resumen de dicho trabajo.

Resumen
La desaparición de los glaciares en Venezuela es narrada cronológicamente a
través de una extensa recopilación y análisis de la literatura científica, mapas y
fotografías históricas. Un análisis de datos climáticos y mapeo GPS en 2009 y
2011 proporcionan el contexto moderno del único remanente glacial presente.
La recesión glacial venezolana durante el siglo veinte es similar a otras partes de América del Sur y en consonancia con los efectos previstos del cambio climático regional. Hoy en día, solo un glaciar con una superficie de aproximadamente 0.1 km2 queda en los Andes venezolanos cerca la ciudad de Mérida, este probablemente desaparecerá en la presente década. Sin embargo, la falta de datos sobre el balance de masa de este glaciar limita nuestra capacidad de apreciar la historia de los glaciares en Venezuela y un programa de monitoreo integral se necesita con urgencia antes de que Venezuela se convierta en un país totalmente libre de hielo glacial.

La Universidad de Los Andes y su relación con el Pico Humboldt.

Ahora, quiero compartir con Ustedes otros extraordinarios trabajos que se han hecho sobre el retroceso glacial en nuestra Sierra Nevada, hechos por nuestra gente, merideños quienes día a día ven el retroceso de esa hermosa Águila Blanca y que mas allá de la realidad que vivimos (muy dura a veces), nos permiten ratificar que nunca hemos parado de trabajar, de investigar y tratar de dar soluciones a nuestros problemas.

picos altos

imagenes pico humboldtY por último el Libro del Dr. Carlos Chalbaud Zerpa, La Historia de la Sierra Nevada de Mérida, lo dejo para su libre descarga y difusión.

Parte 1.

Parte 2.

Parte 3.

Nuevas Iniciativas.

Hace pocos años, quizás 2 máximo, bajando del Humbold coincido con un grupo quienes me indicaron que estaban tomando muestras y haciendo mediciones sobre el glaciar, eran estudiantes de la Universidad de Los Andes, no recuerdo cual fue el trabajo que me indicaron estaban haciendo, de lo que si estoy seguro es de un programa de  la Universidad de Los Andes denominado Merida 2030… hacia la merida que queremos y el proyecto de la Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales: Retroceso de glaciares y colonizacion periglacial en los picos Bolívar, Humbolt y Bomplad (Andes de Venezuela) de Oriana Karina Camacho Pérez.

Estas son quizás las iniciativas visibles de los estudios que se están llevando a cabo en la actualidad y espero con mucha sinceridad que el estimulo y las ganas no se les acabe, pues recursos estoy seguro que no tienen.

A modo de nota final.

Como se pudo leer, más allá del drama con el que se expone el tema en The Ecnomist, hay una realidad, una Universidad que con sus limitaciones, estudia, trabaja, investiga y trata de dar algún tipo de respuesta a situaciones coyunturales, pero sobre todo un grupo de ciudadanos que, a pesar de las desgracias a que son sometidos por su clase política, sigue haciendo lo mejor que puede en la continuidad de estudios y líneas de investigación apegadas a su entorno.

Quizás si haga falta orientar la investigación en los aspectos que Mr. Braun menciona, pero el equipamiento que él indica puede ser fácilmente proporcionado por facultades de la Universidad de Los Andes. Creo que mas allá de la lamentación, Mr. Braun debería hacer contacto con los equipos e instituciones adecuadas para hacer un trabajo inter universitario y sin necesidad de él salir de su zona de confort recibir los datos necesarios, querer es poder, dicen por allí.

A finales de los 1800 y los primeros 25 años de los 1900, mientras Venezuela se desangraba en guerras y luchas por el poder, en Mérida se visitaban los glaciares y las montañas con intereses científico y deportivo, por siempre la Sierra Nevada ha aislado un poco el realismo mágico de la política de estas tierras, por eso Mr. Braun no será el último científico o montañista que suba el Humboldt.

Si alguien sabe de otro proyecto orientado al estudio de los glaciares, hágamelo saber, con gusto lo difundire.

¡La desaparición de los glaciares es inevitable, es un fenomeno natural acelerado por nuestra sociedad!

Deja el drama y trata de cambiar tus hábitos para intentar que duren un poquito más.


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En el libro “Entre la espada y la pared” de Aron Ralston (hay un film inspirado en el libro llamada “127 horas“, director Danny Boyle, 2010), luego de haber sido atrapado su brazo por una inmensa roca y en medio de las alucinaciones de la quinta noche en un parque nacional en Uta, USA; Aron reflexiona sobre la situación en la que se encuentra diciendo entre otras cosas:

Es mi culpa yo elegí esto. Elegí que pasara todo esto. Esta roca, esta roca me ha estado esperando toda mi vida. Desde que fue un trozo de meteorito, hace millones de años. Allí en el espacio ha estado esperando. Toda mi vida se ha dirigido a esto. Desde el minuto en que nací, cada respiro que he tomado, cada acción me ha estado guiando a esta grieta en la superficie.

Quizás, como prolegómeno a esta entrada puedo decir:

Tantas veces subir y bajar el Pico Toro, pisar una y otra vez las mismas piedras, y una de ellas, gris, grande, estaba predestinada desde hace millones de años a golpearme aquel 4 de Agosto de 2.017.

Años participando en rescates y sirviendo como facilitador de los conocimientos para prevenir accidentes en montaña no me hicieron inmune a uno, vivido en primera persona paso a relatarlo y reflexionarlo.

La Salida.

Subimos el 3 de Agosto a pasar dos días de montaña al Pico Toro, una montaña con  relativa facilidad de acceso por medio del Teleférico y sin una gran dificultad para llegar a su cumbre oriental, la más alta (4.755 msnm).

Pachano, Rosio, Carlos, Manuel Willi y yo, luego de disfrutar por completo del ascenso por el teleférico decidimos caminar unos 90 minutos desde la Estación Loma Redonda hasta la base del pico, un sector de la cara sur que hace una especie de meseta muy pequeña y que gracias a la presencia de grama y algunas plantas permite que el sitio sea bastante permeable para acampar. La cumbre la dejamos para el día siguiente, el 4 de Agosto.

El Ascenso.

A las 6 am ya estábamos levantados, preparados para el ascenso, pero no fue sino hasta las 7 am que emprendimos la salida, gran parte de la noche el clima parecía benigno, mucho frió y ninguna nube, sin embargo a medida que se acercaban las 8 am un tropel de nubes subía rápidamente desde el caños del rió Nuestra Señora y se veían unas mucho mas oscuras por encima de los Llanos, estime que el clima iba a cambiar rápidamente.

Subimos sin ninguna novedad, mas allá de lo extremadamente atentos al camino (la neblina nos cubría por completo) al llegar a la cresta que lleva a la cumbre (cresta del Toro) ya no había perdida,  solo un pequeño momento en que Carlos perdió el camino, el resto del ascenso estuvo bastante bien.

A las 9 am estamos en la canal que conduce a la cumbre oriental del toro, a ella se le puede llegar bien sea por medio de una pequeña escalada (30 metros aproximadamente) o a través de una pequeña trepada por el medio de una gran piedra que hace el papel de techo y que conduce directamente a la cumbre a través del punto geodésico. Decidí escalar y el descenso hacerlo por el techo.

En la Cumbre.

Lluvia, nieve, viento, frío, todo nos acompañaba incluso en la escalada, pero la idea era sentir un poco la sensación de la naturaleza, la adrenalina y sobre todo los elementos, la altitud afecto un poco pero nada que las ganas de llegar no pudiera vencer.

Fotografías, vértigo y emoción en la cumbre, pero no podíamos quedarnos por mucho tiempo allí, el clima seguía inclemente y la nieve amenazaba con dejarnos en blanco el camino, así que iniciamos el descenso por el techo, un pequeño destrepe y caemos directamente en la canal del toro, esta se presentaba mojada, muy húmeda y con las piedras inestables, bajamos en el siguiente orden, primero yo, segundo Carlos, luego Willi, Rosio, Manuel y Pachano.

El golpe.

Faltando unos 10 metros para salir de la canal escuchó un movimiento de piedras y Carlos grita: – ¡¡¡¡¡ROCAAA!!!!!, yo (de espalda en ese momento) volteo y visualizo una gran piedra gris que se desplaza y trae consigo otras de distintos tamaños, estaba muy cerca así que en el calculo que hago estimo que no tengo oportunidad de brincar hacia los laterales, decido entonces agacharme y pegar mi cuerpo a la pared, coloque mis manos sobre la cabeza y tome una posición cuasi fetal de pie y espere a que el vendaval llegara, algunas rocas pasaron encima de mí (estaba en plena vía de descenso) pero la grande, la gris, me toco, solo sentí un duro golpe, la vista se me nublo y se puso mi visión morada, logro ver la roca avanzar mas abajo de mi, supongo que estuve 2 minutos sin reacción alguna, pero no desmaye, solo atinaba a gritar: – ¡¡¡CARLOS SÁCAME DE AQUÍ, SÁCAME DE AQUÍ!!!!

Carlos logra llegar a donde estoy, de alguna manera me moviliza hacia la izquierda de la canal (viéndola desde arriba), intento tocarme la cabeza pero el brazo izquierdo no lo puedo mover, sangraba un poco a nivel de la nuca pero no sentí nada anormal, ya en mis cinco sentidos estimo que quizás sea un problema de clavícula así que pido me ayuden a inmovilizar el brazo, Carlos saca su camisa blanca y me la pone en el cuello, yo logro levantar el brazo y engancharlo con una de las mangas de la franela, se sentía bien, con dolor pero mucho mejor, les digo al grupo: estoy bien, vamos.

El descenso.

Entre la incredulidad y el temor del grupo iniciamos el descenso, Carlos fue mi muleta casi todo el trayecto hasta el campamento, tardamos una hora mas o menos en llegarle, la lluvia y la nieve arreciaba, la neblina no dejaba ver mucho, sin embargo tenia claro cual era el camino. Carlos de manera muy prudente iba haciéndome preguntas que tenían que ver con mi nivel de cordura y conocimiento (parte del protocolo): ¿Como se llama Ud.?, ¿Donde trabaja?, ¿Donde estamos?. Preguntas que de alguna manera ayudaban a olvidar el dolor y ocupar la mente en otra cosa. Una vez en el campamento y con el sitio convertido en un verdadero pozo yo les digo que necesitaba seguir caminando, decidí ir solo, mientras ellos recogían el campamento. Pararme a esperarlos era demasiado arriesgado pues podría caer en hipotermia y ademas se calmarían los niveles de adrenalina y el dolor seria más intenso.

Continuo bajando, llego al Alto de la Cruz, ni un alma, sigo bajando entre lluvia y  frío; a las 11:47am estoy a pocos metros de la Estación Loma Redonda, consigo a unos 8 policías que estaban caminando bajo la lluvia y disfrutando el frío, al acercarme a ellos uno me pregunta: -Pana, ¿Que hay pa’ allá? (señalando el camino). Yo le indico volteando mi cuerpo que si seguía el camino llegaría al Alto de la Cruz y de allí a Los Nevados, intento indicarle con la mano pero noto que se me cae el pantalón. De inmediato uno de ellos me dice: -chamo ¿qué te paso, estas mal?; yo le respondo: -No vale, estoy bien, creo que es el hombro, la clavícula, una piedra que me cayo. Me despido de ellos y me dispongo a entrar a la Estación.

En la Estación Loma Redonda.

Chaqueta de plumón negra con un gran gorro, pantalón de fibra azul totalmente mojado, una franela blanca que colgaba de mi cuello, así entro y busco a Henry Toro encargado de la estación, al visualizarlo me dice: – Juan ¿que tal? ¿como les fue?; yo me quito el gorro y él detalla el cabestrillo, antes de cualquier alarma innecesaria le dije: – todo bien Henry, una piedra me golpeo el hombro, creo que es la clavícula pero no me he revisado, ¿hay algún enfermero o enfermera aquí?, de inmediato una muchacha me aborda y me dice: – yo soy enfermera; me trasladan al cuarto de Primeros Auxilios y limpian la herida de la nuca, una herida muy pequeña que no necesitaba puntos, solo limpieza.

Henry indagaba sobre el resto del grupo, yo les dije que los había dejado en la base del pico recogiendo el campamento, que ya venían, en algún momento me preguntan ¿por que no aviso?, entre risas, indicando un poco de verdad y critica respondí: – ¿para qué?, si aviso suben 80 bomberos, 30 Protección Civil y 15 periodistas y al final de la tarde tengo que pagarles la cena a todos, así que me sale más barato un autorescate.

Últimas reflexiones.

Quiero agradecer al personal del teleférico quienes me atendieron de inmediato y permitieron mi descenso sin ningún tipo de trabas a pesar de la cantidad de turistas que estaban usando el sistema, a pesar que no active los protocolos propios de la institución la atención fue la debida, solo creo debe haber más insumos médicos en cada estación, nunca se sabe que tipo de incidente se presentará y cada estación tiene sus particularidades.

No se debe nunca subestimar la montaña, por más fácil y experiencia que tengas con una cumbre, ella te puede dar sorpresas, los accidentes algunas veces son inevitables, pero cada quien puede minimizar el impacto de los mismos, a pesar de que la escalda es muy sencilla en el Pico Toro, es necesario el uso del equipo de seguridad: casco, cuerdas, mosquetones, arnés … es mejor llevarlos a tener un accidente grave por falta de ellos.

El aviso a las autoridades es fundamental, aunque fue un chiste muy real lo dicho por mi, creo que hay aspectos que los sistemas de atencion de emergencia deben mejorar (envio de personal capacitado y adecuado a la emergencia así como la autonomia logistica necesaria).  No dude nunca en avisar, mi caso fue de suerte, logre tener control de la situación, pero no todo el tiempo es así.

A todos quienes se interesaron por mi estado de salud GRACIAS, solo tengo una fractura a nivel del cuello del omóplato que debo esperar que soldé y realizar algunos ejercicios de fisioterapia, estaré fuera de montaña por algún tiempo.

¡La montaña nos sigue dando enseñanzas!

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