Un incidente en montaña en Primera Persona

Publicado: 16 agosto, 2017 en Búsqueda y Rescate, Montañismo y Escalada

image

En el libro “Entre la espada y la pared” de Aron Ralston (hay un film inspirado en el libro llamada “127 horas“, director Danny Boyle, 2010), luego de haber sido atrapado su brazo por una inmensa roca y en medio de las alucinaciones de la quinta noche en un parque nacional en Uta, USA; Aron reflexiona sobre la situación en la que se encuentra diciendo entre otras cosas:

Es mi culpa yo elegí esto. Elegí que pasara todo esto. Esta roca, esta roca me ha estado esperando toda mi vida. Desde que fue un trozo de meteorito, hace millones de años. Allí en el espacio ha estado esperando. Toda mi vida se ha dirigido a esto. Desde el minuto en que nací, cada respiro que he tomado, cada acción me ha estado guiando a esta grieta en la superficie.

Quizás, como prolegómeno a esta entrada puedo decir:

Tantas veces subir y bajar el Pico Toro, pisar una y otra vez las mismas piedras, y una de ellas, gris, grande, estaba predestinada desde hace millones de años a golpearme aquel 4 de Agosto de 2.017.

Años participando en rescates y sirviendo como facilitador de los conocimientos para prevenir accidentes en montaña no me hicieron inmune a uno, vivido en primera persona paso a relatarlo y reflexionarlo.

La Salida.

Subimos el 3 de Agosto a pasar dos días de montaña al Pico Toro, una montaña con  relativa facilidad de acceso por medio del Teleférico y sin una gran dificultad para llegar a su cumbre oriental, la más alta (4.755 msnm).

Pachano, Rosio, Carlos, Manuel Willi y yo, luego de disfrutar por completo del ascenso por el teleférico decidimos caminar unos 90 minutos desde la Estación Loma Redonda hasta la base del pico, un sector de la cara sur que hace una especie de meseta muy pequeña y que gracias a la presencia de grama y algunas plantas permite que el sitio sea bastante permeable para acampar. La cumbre la dejamos para el día siguiente, el 4 de Agosto.

El Ascenso.

A las 6 am ya estábamos levantados, preparados para el ascenso, pero no fue sino hasta las 7 am que emprendimos la salida, gran parte de la noche el clima parecía benigno, mucho frió y ninguna nube, sin embargo a medida que se acercaban las 8 am un tropel de nubes subía rápidamente desde el caños del rió Nuestra Señora y se veían unas mucho mas oscuras por encima de los Llanos, estime que el clima iba a cambiar rápidamente.

Subimos sin ninguna novedad, mas allá de lo extremadamente atentos al camino (la neblina nos cubría por completo) al llegar a la cresta que lleva a la cumbre (cresta del Toro) ya no había perdida,  solo un pequeño momento en que Carlos perdió el camino, el resto del ascenso estuvo bastante bien.

A las 9 am estamos en la canal que conduce a la cumbre oriental del toro, a ella se le puede llegar bien sea por medio de una pequeña escalada (30 metros aproximadamente) o a través de una pequeña trepada por el medio de una gran piedra que hace el papel de techo y que conduce directamente a la cumbre a través del punto geodésico. Decidí escalar y el descenso hacerlo por el techo.

En la Cumbre.

Lluvia, nieve, viento, frío, todo nos acompañaba incluso en la escalada, pero la idea era sentir un poco la sensación de la naturaleza, la adrenalina y sobre todo los elementos, la altitud afecto un poco pero nada que las ganas de llegar no pudiera vencer.

Fotografías, vértigo y emoción en la cumbre, pero no podíamos quedarnos por mucho tiempo allí, el clima seguía inclemente y la nieve amenazaba con dejarnos en blanco el camino, así que iniciamos el descenso por el techo, un pequeño destrepe y caemos directamente en la canal del toro, esta se presentaba mojada, muy húmeda y con las piedras inestables, bajamos en el siguiente orden, primero yo, segundo Carlos, luego Willi, Rosio, Manuel y Pachano.

El golpe.

Faltando unos 10 metros para salir de la canal escuchó un movimiento de piedras y Carlos grita: – ¡¡¡¡¡ROCAAA!!!!!, yo (de espalda en ese momento) volteo y visualizo una gran piedra gris que se desplaza y trae consigo otras de distintos tamaños, estaba muy cerca así que en el calculo que hago estimo que no tengo oportunidad de brincar hacia los laterales, decido entonces agacharme y pegar mi cuerpo a la pared, coloque mis manos sobre la cabeza y tome una posición cuasi fetal de pie y espere a que el vendaval llegara, algunas rocas pasaron encima de mí (estaba en plena vía de descenso) pero la grande, la gris, me toco, solo sentí un duro golpe, la vista se me nublo y se puso mi visión morada, logro ver la roca avanzar mas abajo de mi, supongo que estuve 2 minutos sin reacción alguna, pero no desmaye, solo atinaba a gritar: – ¡¡¡CARLOS SÁCAME DE AQUÍ, SÁCAME DE AQUÍ!!!!

Carlos logra llegar a donde estoy, de alguna manera me moviliza hacia la izquierda de la canal (viéndola desde arriba), intento tocarme la cabeza pero el brazo izquierdo no lo puedo mover, sangraba un poco a nivel de la nuca pero no sentí nada anormal, ya en mis cinco sentidos estimo que quizás sea un problema de clavícula así que pido me ayuden a inmovilizar el brazo, Carlos saca su camisa blanca y me la pone en el cuello, yo logro levantar el brazo y engancharlo con una de las mangas de la franela, se sentía bien, con dolor pero mucho mejor, les digo al grupo: estoy bien, vamos.

El descenso.

Entre la incredulidad y el temor del grupo iniciamos el descenso, Carlos fue mi muleta casi todo el trayecto hasta el campamento, tardamos una hora mas o menos en llegarle, la lluvia y la nieve arreciaba, la neblina no dejaba ver mucho, sin embargo tenia claro cual era el camino. Carlos de manera muy prudente iba haciéndome preguntas que tenían que ver con mi nivel de cordura y conocimiento (parte del protocolo): ¿Como se llama Ud.?, ¿Donde trabaja?, ¿Donde estamos?. Preguntas que de alguna manera ayudaban a olvidar el dolor y ocupar la mente en otra cosa. Una vez en el campamento y con el sitio convertido en un verdadero pozo yo les digo que necesitaba seguir caminando, decidí ir solo, mientras ellos recogían el campamento. Pararme a esperarlos era demasiado arriesgado pues podría caer en hipotermia y ademas se calmarían los niveles de adrenalina y el dolor seria más intenso.

Continuo bajando, llego al Alto de la Cruz, ni un alma, sigo bajando entre lluvia y  frío; a las 11:47am estoy a pocos metros de la Estación Loma Redonda, consigo a unos 8 policías que estaban caminando bajo la lluvia y disfrutando el frío, al acercarme a ellos uno me pregunta: -Pana, ¿Que hay pa’ allá? (señalando el camino). Yo le indico volteando mi cuerpo que si seguía el camino llegaría al Alto de la Cruz y de allí a Los Nevados, intento indicarle con la mano pero noto que se me cae el pantalón. De inmediato uno de ellos me dice: -chamo ¿qué te paso, estas mal?; yo le respondo: -No vale, estoy bien, creo que es el hombro, la clavícula, una piedra que me cayo. Me despido de ellos y me dispongo a entrar a la Estación.

En la Estación Loma Redonda.

Chaqueta de plumón negra con un gran gorro, pantalón de fibra azul totalmente mojado, una franela blanca que colgaba de mi cuello, así entro y busco a Henry Toro encargado de la estación, al visualizarlo me dice: – Juan ¿que tal? ¿como les fue?; yo me quito el gorro y él detalla el cabestrillo, antes de cualquier alarma innecesaria le dije: – todo bien Henry, una piedra me golpeo el hombro, creo que es la clavícula pero no me he revisado, ¿hay algún enfermero o enfermera aquí?, de inmediato una muchacha me aborda y me dice: – yo soy enfermera; me trasladan al cuarto de Primeros Auxilios y limpian la herida de la nuca, una herida muy pequeña que no necesitaba puntos, solo limpieza.

Henry indagaba sobre el resto del grupo, yo les dije que los había dejado en la base del pico recogiendo el campamento, que ya venían, en algún momento me preguntan ¿por que no aviso?, entre risas, indicando un poco de verdad y critica respondí: – ¿para qué?, si aviso suben 80 bomberos, 30 Protección Civil y 15 periodistas y al final de la tarde tengo que pagarles la cena a todos, así que me sale más barato un autorescate.

Últimas reflexiones.

Quiero agradecer al personal del teleférico quienes me atendieron de inmediato y permitieron mi descenso sin ningún tipo de trabas a pesar de la cantidad de turistas que estaban usando el sistema, a pesar que no active los protocolos propios de la institución la atención fue la debida, solo creo debe haber más insumos médicos en cada estación, nunca se sabe que tipo de incidente se presentará y cada estación tiene sus particularidades.

No se debe nunca subestimar la montaña, por más fácil y experiencia que tengas con una cumbre, ella te puede dar sorpresas, los accidentes algunas veces son inevitables, pero cada quien puede minimizar el impacto de los mismos, a pesar de que la escalda es muy sencilla en el Pico Toro, es necesario el uso del equipo de seguridad: casco, cuerdas, mosquetones, arnés … es mejor llevarlos a tener un accidente grave por falta de ellos.

El aviso a las autoridades es fundamental, aunque fue un chiste muy real lo dicho por mi, creo que hay aspectos que los sistemas de atencion de emergencia deben mejorar (envio de personal capacitado y adecuado a la emergencia así como la autonomia logistica necesaria).  No dude nunca en avisar, mi caso fue de suerte, logre tener control de la situación, pero no todo el tiempo es así.

A todos quienes se interesaron por mi estado de salud GRACIAS, solo tengo una fractura a nivel del cuello del omóplato que debo esperar que soldé y realizar algunos ejercicios de fisioterapia, estaré fuera de montaña por algún tiempo.

¡La montaña nos sigue dando enseñanzas!

IMG-0001-00001

Anuncios
comentarios
  1. Gloria Martínez dice:

    Hola, Juan . Espero que continúes tu recuperación con éxito. totalmente de acuerdo con tu última reflexión acerca de la seguridad en nuestras hermosas montañas.

Gracias por leer mi articulo, si deseas deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s