El que madruga… Una historia más de VeneCondo

Publicado: 29 abril, 2011 en Comunidad
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¡El que madruga recoge agua clara! De esa manera la cultura popular venezolana trata de dar un mensaje sabio y de buenas costumbres: ¡levántate temprano!, ¡has tus oficios a primeras horas de la mañana!. Pero en este caso quiero narrar una experiencia grotesca que me ocurrió por andar levantándome temprano,  experiencia que, una vez más,  parece extraída del maravilloso encanto de Macondo, ese pueblo de García Márquez que cada vez más se parece a Venezuela. El pasado 13 de abril me levanto a las 5 am, preparándome para salir a las 6 y 30 mas tardar a mis labores, sin embargo en la preparación de mis cosas y lleno de pereza normal de la mañana, no logro salir sino hasta las 6:40 am. He aquí el relato:

Miércoles 13/04/2001

(6:40 am) Salgo de mi casa, apurado intento cerrar la puerta principal, sin embargo la llave se traba. Manipulo la llave varias veces, la saco, la meto, la limpio, finalmente cede y logro pasar el candado.

(6:50 am) El frio está duro, al salir a la calle principal algunas gotas de agua caen sobre mi rostro, al exhalar mi respiración noto ese particular humo blanco que sale de mi boca indicándome que debo cuidar mi pecho pues he tenido ataques repentinos de tos. Subo la cremallera de mi chaqueta al máximo y ubico correctamente mis audífonos, escuchaba en el Ipod una canción de Manu Chao: Clandestino… Tarareo la canción mientras bajo sin ninguna preocupación: “…peruano, ¡clandestino!, africano  ¡clandestino!, marihuana ¡ilegal!…”

(6:55 am) Mi paso es rápido, puedo llegar retrasado así que en corto tiempo llego a la capilla del sector, hay movimiento de personas pues suben los obreros de la vaquera y aquellos que trabajan en la construcción de chalets en las cercanías, también baja buena cantidad de personas y estudiantes de liceo… sigo desprevenido y disfrutando la música de Manu Chao. Observo un vehículo rojo tipo machito con vidrios ahumados que sube veloz la empinada cuesta hacia la capilla, de inmediato se baja un joven, quizás no pasa de 26 años, corre hacia mi y me dice:”su cedula, ¿usted que hace?” a partir de este momento pierdo total control del tiempo y pensando que es un operativo de seguridad digo en mi defensa: “soy docente”. De inmediato un señor, de quien no recuerdo nombre pues lo atropellado del momento me impidió grabármelo, es abordado por el mismo joven a quien también le decomisan la cedula de identidad y sin escuchar ningún tipo de excusas nos dicen: “vamos a un allanamiento ustedes son los testigos”. Es allí cuando veo de manera impresionante bajar del vehículo rojo a 8 sujetos más, con armas de guerra (supongo) y algunos con un chaleco que lo identificaba como funcionario del CICPC. Aun estaba perplejo sobre lo que ocurría pero mi imaginación voló al observar dos de los policías volando por un muro y cayendo al patio de una casa, empuñaban en ese momento sendas armas largas. Al ver el armamento le digo a mi colega testigo: “verga debe ser un allanamiento a un capo o alguien grande, mira las armas que tienen y como se metieron a la casa”. Mi colega dice: “coño si, algún narcotraficante”. Uno de los policías nos indica que nos protejamos, pues era evidente que estábamos a una visual perfecta para recibir un disparo de la casa. Mi colega y yo nos retiramos hacia la puerta principal, donde estaban la mayor cantidad de policías tocando la puerta con el fin de oficializar un allanamiento. Desde el interior de la casa empezó un desespero, una voz femenina gritaba: “¡señora XXXXX llame a la policía!”. Al fin uno de los policías indica que tenían orden de allanamiento. Un señor de unos 60 años de edad sale y abre la puerta llevando su mano hacia el pecho y diciendo: “coño que susto, son ustedes, pensé que nos iban a matar”. Los policías le enseñan la orden emitida por un juez pero sin necesidad de leerla el señor les dice “adelante, coño que susto, eso no se hace, coño… ”. Mi colega y yo entramos de último hacia la segunda planta de la casa, a todas estas no sabia que estaban buscando así que en una de las muchas preguntas que hizo el señor los policías le respondieron: “estamos buscando sustancias toxicas”. Pensé bueno una sustancia toxica puede ser algún producto químico en grandes cantidades, ejemplo el Cloro… El señor dueño de la casa seguía lamentándose de la forma como ingresaron a la casa, recuerdo que dijo algo así: “yo soy abogado y profesor de la universidad, ustedes no pueden llegar a la casa así, yo me asome por la ventana y vi a este carajo (señalo a uno de los policías) con tremenda pistola y dije, verga nos mataron… yo a ustedes no les voy a negar el acceso a la casa si vienen con una orden, no hagan esa vaina, me pudieron matar a mi o a mi señora de un infarto, eso no se hace…”. A todas estas mi colega y yo solo éramos testigos mudos de lo que ocurría, durante las lamentaciones del señor uno de los policías me dijo: “ta´ bien pue´, estamos buscando droga y vamos a venir  a tocarle la puerta”. A medida que pasaba el tiempo el ambiente se hacia mas amigable, uno de los policías que parecía el jefe de la comisión comenzó a hablar con el señor, casi 40 minutos mas tarde, luego de revisar solo 2 habitaciones de una casa tan grande la concentración de policías, dueños de casa y testigos fue en la sala principal. Allí el señor de la casa hablaba muy sueltamente con el jefe (supongo) de la comisión, conversaban sobre algunos casos atendidos por el señor. El jefe decía algo así: “Ah claro usted fue el que trabajo con XXXX en el caso de XXXX… yo si decía que lo había visto”. La cosa se ponía buena, pero mi colega testigo y yo teníamos premura, así que antes de que repartieran el café y unos pastelitos post allanamiento preguntamos si podíamos irnos, a lo que uno de los policías mas jóvenes replico: “ya va, firmen el acta de visita”. Leída el acta, donde se decía que no se había encontrado nada, colocado nuestras huellas digitales sobre el papel, decidimos retirarnos y dejar la tertulia en completa intimidad. Eran las 8 y 30 am cuando ya con el corazón calmo completo mi recorrido frustrado por andar levantándome temprano…

Me quedan algunas preguntas, que sin duda debo investigar para aclarar, si hay alguien que sepa las respuestas agradecería me ilustrara al respecto: ¿Es legal la retención de documentos de identidad por parte de un funcionario policial para obligar a un ciudadano a asistir  de testigo en un allanamiento? ¿Procede como legal la invasión de la propiedad privada durante un allanamiento tal como ocurrió en este allanamiento del cual fui testigo? ¿Quién responde por daños a la integridad física, moral y familiar de los testigos obligados a actuar en allanamiento en caso de que se consiga algún material de interés judicial? Es decir, ¿Quién responde si a los allanados les provoca tomar venganza de los testigos o sus familiares?

¡Que país en el que vivimos!

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