Una historia de la vida real: IPASME y Barrio Adentro

Publicado: 2 febrero, 2011 en Comunidad, Noticias de Revolución
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Cuando se es docente se cree que casi se es inmune a todos los males sociales propios del capitalismo, entiéndase: falta de vivienda, falta de cobertura medica, créditos, y pare de contar…

Por supuesto, como docente religiosamente uno acepta (sin nadie haberte preguntado antes) que se te descuente cierta cantidad de dinero mensual de tu sueldo para cubrir y financiar el IPASME (Instituto de Previsión y Asistencia Social del Personal del Ministerio de Educación).

Resulta cómodo y agradable que tu pagues o ayudes a financiar algo y cuando tengas necesidad de usar ese algo, pues te funcionara de la mejor manera, pero estamos en VeneCondo, una suerte de país producido por Gabriel García Márquez en el cual las cosas surgen al revés o están impregnadas de un cierto surrealismo del cual, al igual que con la novela del Gabo (Cien años de Soledad) pareciera no paran de suceder.

Y es que uno va al IPASME cuando se esta enfermo, a buscar ayuda financiera o a hacer algo útil, por lo general no se va a perder el tiempo, y el respeto que uno merece como financista de esa institución debe ser, mínimo, una buena cara de parte de quienes tienen la fortuna de trabajar allí, un buenos días con una sonrisa seria ideal para comenzar el día si uno llega convaleciente… pero en VeneCondo es al contrario, primero te consigues a dos mujeres cuidándose las uñas luego de haber enviado varios mensajes por celular, luego te debes calar lo depinga que pasaron la noche y lo entupido que fue el tal Fernando… ni hablar de los vigilantes, pagados también por nosotros los docentes, quienes son encargados de vigilar quien sabe que cosa pues ningún paciente tiene acceso a equipos que puedan ser robados y dudo que alguien en plena luz del día pueda sacar una silla odontología, a menos que seas el propio odontólogo que trabaja allí mismo, pero lo que si hacen estos señores vigilantes es darte una cara de perro si te atreves a preguntar algo, pues ellos no están allí para eso, están para vigilar, ah! y para hablar paja sobre sus vidas también… a todas esas ya te atienden, y tu con el dolor de piernas y una herida abierta en el tobillo producto de una picada de un animal desconocido sonríes, le dices tiernamente a la chica que da las citas: “por favor que doctor esta atendiendo hoy?”, la chica que parece entrenada por alguna agencia especializada en mantenerse impávida ante los gestos y condiciones ajenas, contesta de manera cruda y fría, casi que dirigiendo la mirada hacia el infinito: “hoy no hay ningún medico, si quiere venga a la una de la tarde pero no le doy cita, tiene que estar usted mismo…!” siendo las nueve de la mañana y frente a tremenda arremetida en contra de mi estado físico no me otra que tomar mi bastón y retomar mi paso difulcultoso y lento, mientras entre el dolor y la serenidad pienso que debo ir a algún sitio para que me vean de inmediato, pues desde el sábado tenia ese dolor y esa picada de un tímido insecto que de seguro consiguió mi pie atravesado, pues de algo estoy seguro, ellos no comparten la naturaleza humana de hacer el mal a drede a quien se les atraviese por el medio.

Logro  así centrar mis pensamientos y decido ir a un Barrio Adentro, el más cercano está en el Ambulatorio El Llano, debo lidiar con otros mercenarios de la ciudad: los taxistas; quienes al verme con un bastón creen que soy capaz de pagar BsF. 35 desde la Avenida 16 hasta el Ambulatorio El Llano, un trayecto de solo 800 metros… “No sea ladrón, tomo una buseta” fue mi defensa ante el pretendido atraco.

Al llegar a Barrio Adentro todo cambia, no hay un vigilante que te este observando como sospechoso de algo que pudieras hacer pero que gracias a su mirada no lo harás, increíblemente solo hay una chica en información con una computadora en la cual lleva el registro de las personas que llegan a solicitar cita (en el IPASME no hay ni una sola computadora que agilice los tramites solicitados), de manera agradable me indican que debo ir a Consulta de Emergencia, llego al sitio indicado y observo unas 5 o 4 personas por delante de mi en cola, quienes no tardan mas de 10 minutos cada uno en ser atendidos, así que pronto llega mi turno… observo además que estos señores y señoras llamados visitadores médicos tampoco están presentes, son ellos quienes en el IPASME tienen un carnet de libre acceso  a consultorios para charlar alegremente con los médicos sobre su ultimo viaje a la Argentina y lo mal que estamos gracias a Chávez además de ofrecerles su mercancías, mientras, afuera hay media docena de enfermos esperando ser atendidos… me atiende una simpática medico cubana, morena, de lentes que la hacen mas simpática pues yo también los uso, así que me hace sentir a gusto con alguien que padece cierta deficiencia visual conmigo, de inmediato me ordena hacer una glicemia y una cura a la herida, la glicemia no tarda una hora y la cura, a pesar del dolor intenso que me causo, no lleva mas de 15 minutos… La doctora me indica que tengo una linfagitis y que debo tomar reposo de inmediato por 7 días, me pregunta si trabajo, le digo que si, a lo que ella replica en perfecto acento cubano: “entonces debería dejarte hospitalizado, a menos que me garantices que vas a tomar el reposo”, frente a semejante gesto de preocupación jamás escuchado por mi en acento venezolano, mi ego se baja al piso y atino solo a decirle, “tranquila doctora yo tomo el reposo, solo déme una constancia medica donde diga lo que tengo y pueda llevarla al liceo donde trabajo”, ella me da la constancia y no acababa mi sorpresa cuando me da dos cajas de antibióticos, que era todo el tratamiento que necesitaba, incrédulo una vez mas le pregunte: “doctora no hay que comprar nada?”, ella me dice: “no, solo eso, cada 6 horas te tomas la tableta y si el viernes no mejoras vienes y me buscas que yo estoy de guardia”. Increíblemente no iba a gastar nada en medicamentos, tragedia que ocurría cada vez que visitaba IPASME dejando mi paupérrimo sueldo en banca rota, pues el medico te atapuza de medicinas recién ofrecidas por el visitador, estrategia por medio de la cual te obligan a comprarlas así no las necesites y ellos (medico y visitador) se llevan un buen porcentaje por ventas.

Salgo del Barrio Adentro y me doy cuenta que llego de nuevo a VeneCondo, reacciono sobre lo increíble que ha sido estar un rato en un pedazo de Cuba, el trato increíble recibido, la rapidez con que funcionan las cosas, reflexiono además el hecho de que la salud cubana sea una de las mejores del mundo, y a muestra un botón, Fidel sigue vivo después de tantos años…

A tres días de aquel Lunes fatal para mi salud me encuentro un poco mejor, el pie esta desinflamando poco a poco, guardo religiosamente mi reposo y estoy seguro que volveré a ese pedazo de Cuba que tenemos en nuestra patria.

GRACIAS FIDEL!

GRACIAS CHAVEZ!

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comentarios
  1. […] This post was mentioned on Twitter by Juan Rondon, Juan Rondon and Juan Rondon, Juan Rondon. Juan Rondon said: @puebloalzao #Opinion IPASME-BARRIO ADENTRO https://jerondonf.wordpress.com/2011/02/02/una-historia-de-vida-real-ipasme-y-barrio-adentro/ […]

  2. Angélica dice:

    Bueno compañero, lamento que hyas vivido esa experiencia; pero es bueno para tomar conciencia de que cada día debemos ponerle más corazón a este país y a las ideas que tenemos de hacer las cosas mejor yresponsablemente.

    Un abrazo

  3. Elizabeth dice:

    Yo te creo juancito, tengo un sobrino que le paso algo parecido y en el hospital lo atendieron mal casi que logran q pierda el brazo con una infeccion, aparte del maltrato al que te someten y luego de tanta penuria decidio ir a UNO de esos centros cubanos y fue ….como dice la cancion ….una experiencia religiosa, en cuanto a la calidad del servicio y al trato sencible que te ofrecen ….que bueno que eaten en Venezuela!

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