Once días en la Sierra Nevada de Mérida, buscando a los belgas.

Publicado: 9 marzo, 2006 en Búsqueda y Rescate, Montañismo y Escalada
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Aquí estoy de nuevo, ahora quiero escribirles sobre los once días que pase en la Sierra Nevada de Mérida con los panas del Grupo Andino de Rescate. Ahí les va por día, así que paciencia para leerlo.

 

ONCE DÍAS EN LA SIERRA NEVADA DE MÉRIDA.

BUSCANDO A LOS BELGAS.

 

MONIGOTEMARTES 21 DE FEBRERO 2006: Salgo de Los Curos, de casa de mi mamá junto a Julio Lescarboura hacia el teleférico de Mérida, allí nos encontramos con Andrés Peña y  José (Pepe) Lamas, subimos en el segundo viaje del teleférico con rumbo a Loma Redonda, lugar de nuestra primera noche y desde donde atacaríamos la quebrada El Refugio, pero desde abajo hacia arriba. Llegamos a nuestro destino bien tarde, a eso de las 4pm, montamos carpa, planificamos el ataque y a dormir. Prepare una exquisita sopa Maggie.

 

MIERCOLES 22 DE FEBRERO 2006: Decidimos que Andrés y Pepe hicieran la exploración de la quebrada El Refugio, Julio y yo quedamos en el campamento. Ellos salieron bien temprano, a eso de las 7:30 am., llegaron a Pico Espejo, bajaron por teleférico a Loma Redonda y arribando al campamento a eso de las 4:30 pm. ¡Le echaron bolas!  pero no consiguieron nada. Me destaco con tremenda bebida: tang, además de sopa maggie y el plato especial, pasta con carne molida y salsa. El Pepe se destaca con ¡gelatina!

 

JUEVES 23 DE FEBRERO 2006: Levantamos campamento y avanzamos a Loma Redonda con el fin de abordar el primer viaje a Pico Espejo, sitio donde montaríamos nuestro campamento base. La mudanza nos lleva todo el día, los últimos en llegar son Pepe y Julio como a las 8. Esa noche conocí a una vecina de Santa Rosa que nunca la había visto, se llama Marite, y el vigilante de la estación, muy amable por cierto, le llaman Perrote, su nombre es Oswaldo. Hablamos de ovnis, fantasmas y demás fetichismos mentales. ¿Qué se comió esa noche? Una exquisita pasta deshidratada con salsa blanca, y por supuesto yo la preparo. Para esta operación no había comprado chimo, pero Perrote me salva proporcionándome 1 lata. Para ésta fecha no tenia noción aun de cuanto tiempo íbamos a estar en la montaña, imaginaba que antes de finalizar carnavales estaría en Mérida.

 

VIERNES 24 DE FEBRERO 2006: Subimos a Pico Espejo. Este día se integran a  nuestra comisión de búsqueda el pana Cesar y la panita Amarilis, llegan full cargados de comida y con unos ¡morrales gigantescos! Son la atracción de los turistas en la estación Loma Redonda, quienes les toman fotos y demás. Esos morrales son algo normal en los miembros del Grupo Andino de Rescate, nos encanta hacer de mulas. En el Suizo de Pico Espejo se quedan personal de INPARQUES e INPRADEM, Grupo de Rescate Enrique Bourgoing, Bomberos Mérida y Tulio Febrés; es el inicio del Operativo de Prevención Carnaval 2.006, nosotros nos vamos para el antiguo refugio de Pico Espejo a dormir en carpas. Pepe se va  ala ciudad, prometiendo volver. Hubo de todo en Pico Espejo, comisiones que llegaron sin saber que hacer, algunos pensaban que yo estaba encargado de la operación y se ponían a la orden y hasta un pequeño altercado con un funcionario de INPRADEM quien insinuó que nosotros estábamos cobrando por la búsqueda. ¡Que insolencia! Nos dividimos en dos comisiones: Cesar-Juan y Andrés-Amarilis (acompañados cada comisión por funcionarios de INPRADEM) quienes hacemos una primera inspección del flanco sur de Pico Espejo. No me acuerdo que comimos, pero yo cocine. ¡Ah ya! una exquisita sopa maggie.

 

SABADO 25 DE FEBRERO 2006: Nos refuerzan, llegan Luís Gonzáles y Saúl a integrarse a las labores de búsqueda. Éste día llegamos a los cañones de la cara sur este de Pico Espejo, metiéndonos por una especie de grieta cerca del collado del Cañón del Diablo, estuvimos entre las cotas 4400 msnm y la 4600 msnm. Ya el cansancio se nota por lo menos en mi, no se que día es y la altitud afecta. El collado se bien para acampar, se ven dos lagunetas con agua. Retornamos al campamento sin nada de evidencias. ¿Donde se habrán metido los chamos?. Mi carpa esta full de Arena, el viento es inclemente, hasta de 60 nudos. Saúl encuentra una bolsa de garzón con comida y la lleva hasta el campamento, allí la revisa con las normas debidas de seguridad (guantes) y corroboramos que las fechas de venta de los productos almacenados son muy recientes para ser de los belgas, Pincho, el perro de la fotografia, se deleita con el queso amarillo y un poco de jamón que habia en la bolsa encontrada. Quienes salimos al rastreo fuimos: Andrés, Saúl, Cesar, Amarilis y yo. En lo personal, dormir a 4.000 msnm no es de mi agrado, a pesar de que llevo años haciendo montaña y he dormido en varias oportunidades por encima de esa altitud, siempre me afecta, casi no puedo dormir y generalmente lo hago casi al amanecer, lo que implica que en vez de descansar, me canso aún más por el insomnio, como pueden apreciar y ni me acuerdo que cocine…

 

DOMINGO 26 DE FEBRERO 2006: ¡Tremendo peo!, Julio propone que cambiemos el campamento del refugio de Pico Espejo hasta el Collado de Cañón del Diablo, los nuevos y yo no queremos cambiarlo, pero Julio se empeña, adivinen ¿quien gana?: Julio. Después de tanto peo decidimos cambiarlo y nos vamos al collado de Cañón del Diablo, pasamos todo el día en eso. El sol es inclemente, estoy quemado, temo por una insolación. Solo hemos bajado 200 metros desde el refugio de Pico Espejo hasta el collado, no es mucho pero echamos todo el día en eso, Julio es un poco lento y hay que tenerle calma, nuestra mayor preocupación y oposición al cambio de campamento es que si lo hacíamos íbamos a tardar todo el día, como en efecto ocurrió, tiempo que podríamos haber utilizado para explorar otras zonas. Además de sopa maggie comimos una pasta con salsa y atún, la preparo Amarilis.

 

LUNES 27 DE FEBRERO 2006: Hoy están mucho más calmados los ánimos, Julio nos da una lección de filosofía oriental mezclada con occidental y nos convence de la necesidad de ir ganando terreno al momento de una búsqueda. Dentro de mis reflexiones pienso en la necesidad que hay en nuestro estado y en nuestro país de crear o inventar métodos propios de búsqueda y rescate ya que hasta ahora lo que sabemos es lo que está en los manuales de Tim Setnika con sus 4 métodos y el chorrero de técnicas. En parte lo que estamos haciendo con Julio es implementar metodologías propias de él, recogidas durante años de trabajo en el área. Me atrevo a proponer, recogiendo lo que hemos trabajado con Julio, un método de búsqueda que se adapte a nuestras montañas, lo llamaría “Lescarboura” y que consiste principalmente en sectorizar las áreas seleccionadas de acuerdo a los torrentes, quebradas o cuencas, de esta manera haríamos caso de la intuición de algunos extraviados, quienes en general tienden a ir rió abajo ya que se supone que el mismo los llevaría a algún poblado. Luego de sectorizadas las cuencas existentes se debe empezar a trabajar con altimetría, recorrer diariamente cotas (la distancia la establecería la topografía) para ir ganando terreno y de esa manera evitar lo que hasta ahora se ha hecho en esta operación de búsqueda: “EL MATE” a una zona de búsqueda. El Mate consiste en que las comisiones una vez ubicadas en el terreno, al ver la facilidad en algunos tramos, prácticamente corren a través de las mismas, haciendo una búsqueda muy por encima y no a profundidad, llegando inclusive a terminar un área grande en un día. El jefe de comisión debe ser muy disciplinado para trabajar con las cotas, y no dejarse convencer por sus compañeros, quienes en todo momento estarán optando por dormir o llegar mas debajo de las cotas establecidas. Éste día pernoctamos en el Collado del Cañón del Diablo y la naturaleza nos premio con una buena nevada, estuvimos un rato relajándonos con la nieve. Nos desconcierta no conseguir nada de los muchachos desaparecidos.

 

MARTES 28 DE FEBRERO 2006: Termina el Operativo Carnaval 2.006. Otra vez las discusiones por quien se queda y quien se va. Al final se van Amarilis, Saúl y Andrés, los chamos necesitan llegar a la ciudad a estudiar y trabajar. Nos quedamos Julio, Luís y yo. Éste día hacemos un rastreo hacia el Cañón del Diablo bajando de 4640 msnm a 4250 msnm. Me acerco a lo que es la grieta del Cañón, es impresionante, sobre todo por lo abrupto que es. El tiempo se pone feo así que decidimos regresar y planificar que vamos a hacer al otro día. Me afecta la ida de los muchachos, después de tantos días compartiendo con ellos, pues no me queda más que tratar de adaptarme a dormir solo en la carpa. Aún se mantiene un poco de nieve. Continuamos sin rastros de los muchachos perdidos.

 

MONIGOTEMIÉRCOLES

1 DE MARZO 2006: Amaneció  muy bonito, esperamos buen tiempo así que planificamos descender hacia el Cañón del Diablo, tratando de bordear su grieta y llegando al vallecito donde acampamos el primer día, a 3600 msnm. La ruta no era muy difícil, sin embargo a medida que uno se acercaba a la grita del cañón la cosa se ponía mucho más fea, así que poco a poco nos fuimos alejando de la misma. En el mapa se podían observar una especie de miradores los cuales parecían fáciles de llegar. Me adelanto y logro cubrir una buena porción del terreno, llego hasta los 4050 msnm. Llego hasta los miradores y tomo algunas fotos, pero no se distingue nada extraño a la propia naturaleza del lugar, por demás hermosa y sobrecogedora, estoy casi al frente de la grita del Cañón del Diablo. Decido esperar a Luis y Julio, quienes venían muy atrás, el mal tiempo empieza a cubrirnos: una espesa neblina. Casi a las 4 pm escucho la voz de Julio y de Luis que me gritan: “Juan devuélvete!”. No lo podía creer, ellos se veían lejos, yo estaba cansado y la subida con mi morral a cuestas iba a ser dura. Decidí hacerme el loco y espere media hora más. Seguían gritando así que me llene de valor, tome mi morral y empecé a subir. De 4050  msnm subí a 4260 msnm, llegue exhausto al sitio donde se encontraban Julio y Luis. La razón para subir fue que por donde yo iba  no había un paso seguro, de hecho por ningún lado había paso, pero según mis conocimientos de cartografía, por allí podía conseguir fácil acceso al otro lado de la montaña que nos llevaría al vallecito donde montaríamos el campamento. Al otro día pude comprobar que la experiencia casi nunca falla. Una vez descansados continuamos traspasando una especie de cresta y logramos llegar a un sector que previamente había visualizado Luis, pero el tiempo y la visibilidad era precaria. Yo no me encontraba tan mal, pero Julio y podía mostrar el cansancio que tenia. Caminamos por una especie de sendero casi hasta las 7 pm, una media hora antes Julio había rodado por lo que venia mucho mas lento de lo acostumbrado. Sin visual de nada decidimos acampar en el sitio, a 4100 msnm. No había agua, ni en nuestras bolsas ni botellas, pero lo más prudente era hacer eso, así que solo abrimos unas latas de atún y nos fuimos a dormir. Fue una noche tranquila, el sitio era cómodo y el viento no molesto.

 

MONIGOTEJUEVES 2 DE MARZO 2006: Al amanecer de este días pudimos ver en su esplendor el sitio donde estábamos. En buena hora que tomamos la decisión de acampar ya que hacia donde nos dirigíamos era de una dificultad enorme. Comprobé que efectivamente el paso que había calculado en el mapa el día anterior no era muy fácil, las curvas de nivel del mapa no decían la verdad. Además se podía observar que había cierta diferencia entre lo que decía el mapa y lo que se mostraba en el terreno. Al otro día pudimos saber que el sitio donde acampamos se llama la Silla del Viejo, es un pequeño collado que comunica dos montañas, debíamos bajar a mano derecha del collado para poder llegar a La Vega del Loro (según lo nombro un campesino). Esa vega era la que había subido Pepe y Andrés el segundo día de búsqueda. Estábamos muy cerca, solo 500 metros y estamos en vallecito. Nos confiamos de la cercanía y salimos muy tarde de la Silla del Viejo, casi a las 11 am, además no se por que razón Julio tardo en exceso. Comenzamos el descenso y llegamos muy cerca de la quebrada El Refugio, se podía ver a lo lejos un camino que serpenteaba a mano izquierda de la quebrada, pero por una de esas cosas de intuición (mala por cierto) nos fuimos tras una lomita, la cual supuse fue la que subió Pepe y Andrés. Luís y Julio siguen atrás yo me adelanto, llego a la lomita y puedo ver que se camina muy fácilmente, me acerco hasta casi el borde y observo que me había equivocado, la loma por donde subieron Andrés y Pepe está mucho más abajo y descender desde donde estábamos no iba a ser fácil. A lo hecho, pecho!! Así que comienzo mi descenso, gritando cada cierto tiempo para que Luís y Julio supieran por donde estaba. Me encontré con sendas barreras de Coloradito los cuales no permitían mi transito con facilidad, en una primera oportunidad baje mi morral y saque la cuerda, hice un nudo ocho y lo coloque en el asa superior de mi morral, me ancle con los pies y lance el morral con la cuerda poco a poco, cuando sentí que estaba seguro, lance el resto de la cuerda, creí haber superado un buen trayecto, casi inclinado y con mucho árbol de Coloradito. Destrepe por la roca y llegue a donde estaba el morral, lo volví a armar,  cada vez se me hacia mas cercano el vallecito. Pero el trayecto no era fácil y una vez más conseguí otra roca que me impedía seguir con mi morral, así que frente al cansancio y mis ganas de llegar lo más pronto posible, opte por tomar mi morral y lanzarlo, llego casi a la quebrada, cosa que me agrado, ese era el punto de llegada. Destrepe de nuevo con mucha paz y tranquilidad, ya iba a tomar agua pues teníamos casi 24 horas sin hacerlo. Al llegar al vallecito sacie mi sed, prepare un tang y espere a que llegaran Luís y Julio. En parte me sorprendió verlos tan cerca, a los 45 minutos ya estaban pegando gritos, se veían a lo lejos, Luís indicando el camino y Julio tras de él. Al llegar al vallecito no cabía en mi la alegría y el sosiego, al fin tenia agua para tomar. Baje mi morral y saque mi Camel Bag, lo llene de agua y disfrute del agua pura, cristalina y fría de la sierra. Escucho los gritos de Luís y Julio quienes me piden les indique el camino, disimulo que no los oigo, ya que quería descansar el mayor tiempo posible, pero luego mi conciencia me llama la atención y me levanto del suelo a indicarle a Luís el camino, o por lo menos por donde transite ya que camino no había. “Luís, camino no hay, debes buscar el mejor sitio para bajar” le grito desde el vallecito. En ese momento se escuchan algunos gritos que no logre distinguir al principio, pero luego, al concentrar mi sentido auditivo escuche un “Jueeeeeeeeeee”. Ese es un grito típico de nevaderos y algunos montañistas, entre los que me incluyo. De inmediato veo a Julio pegando gritos a los nevaderos y pidiendo dos mulas para que nos llevara al pueblo. No hice mucho esfuerzo en llamarlos, ya que por la hora y lo lento de Julio creí que íbamos a acampar allí mismo, donde tenía casi treinta minutos descansando. Eran las 4 de la tarde y de los muchos gritos que pego Julio se obtuvo resultado. Dos nevaderos y 4 mulas llegaron a donde estaba. Pensé, pero no tenemos dinero para pagarlo, no hallaba que decirle a los nevaderos, así que opte por esperar a Julio y Luís, quienes aceleraron el paso al ver llegar las mulas al vallecito. El arribo de Luis y Julio no trajo mucha tranquilidad que se diga, Julio se empecino en que el había pedido solo dos mulas y no cuatro. Pensé que nosotros estábamos en desventaja para discutirles algo a los nevaderos, si ellos querían se iban con sus mulas y todo se acababa. Le dije a Julio que tres morrales podían ir en dos mulas, una mula para él y otra nos la torneábamos Luís y yo. Sin embargo la reacción de Julio fue un poco dramática y dijo que él no se iba montar en una mula para llegar a Los Nevados. Para evitar discusiones decidimos aceptar la propuesta de Julio, solo íbamos a utilizar dos mulas para colocar los morrales y los tres iríamos caminando hasta Los Nevados. Ya calmados los ánimos, me dispongo a ir con Julio y Luís se adelanta con Los Nevaderos. Aún faltaba un buen trecho desde el vallecito hasta el camino de Los Nevados. Recuerdo claramente que cuando Julio llega al vallecito me comenta algo como esto: “Juan un rescatista no puede dejar el equipo, debe morir con el, si vas en un helicóptero y te dicen lánzate que luego te lanzamos tu equipo, no lo aceptes, tu no sabes si la maquina se descompensa o hay un cambio de viento y entonces se van sin lanzarte tu equipo, y tu no sabes si te toca dormir o necesitar una cocina, tu saco de dormir o tu linterna y todo está en tu morral”. Comienza nuestra caminata hacia Los Nevados, son las 5 pm y observamos nubes muy negras que vienen del sur. En una parada que hicimos vemos un ave, no se si cóndor o águilas o gavilanes, pero el ave paso como a 15 metros de nosotros y se dirigió hacia el Cañón del Diablo, estuvimos mirando con los binoculares hacia el Cañón, pero se nos perdió. La lluvia nos cobija, no tenemos visual de Luís y los nevaderos, me adelanto un poco, a pesar de que mi paso era muy lento sentía que dejaba muy atrás a Julio, sin embargo seguí adelante. Quería aprovechar al máximo los pocos minutos de luz que teníamos, así que seguí sin parar, pero con paso lento. La lluvia continuaba y en un momento dado no tuve visual de Julio. Me dije a mi mismo, caminare un buen rato, por lo menos hasta llegar al sitio donde esta un aviso que indica la vía a Los Nevados. Así lo hice, saque mi linterna y de vez en cuando me paraba y colocaba la luz intermitente de tal manera que Julio visualizara donde estaba. Al mirar hacia atrás no veía ninguna luz, algo que me extraño mucho, pensé que Julio había sacado del morral su linterna y la llevaba en el maletín SAR. Seguí el camino y casi sin darme cuenta a las 7 pm llego al sitio del aviso, la lluvia era inclemente, ni para sentarme a descansar. La visibilidad era muy reducida, solo con linternas se podía caminar, a lo lejos se pueden ver algunas luces, pero no corresponden al pueblo. 7:15 pm. Estoy semi sentado cerca del aviso, pero hay mucha agua y barro, grito llamando a Julio, pero no consigo respuesta alguna. 7:18 pm. Decido caminar un poco el camino ya hecho y gritar, además de hacer señales con mi linterna, me preocupaba Julio ya que tenia una hora y veinte minutos sin verlo ni oírlo, además no vi ninguna luz detrás mió. Continuo caminando y gritando, pero nada, así que decido caminar hasta encontrarlo. 7:48 pm. Me topo con una luz verde que se mueve como a 5 metros de mí, grito: “Juliooo” la luz se detiene y puedo ver que se trataba de él. La luz verde era de un radio aeronáutico que Julio encendió para ver el camino. Le increpo, “Julio y tu linterna”, “No Juan, la deje en el morral” responde Julio. “jaja, pero Julio y lo que tu me dijiste de no dejar el morral nunca, o sea el equipo, que paso, pensé que habías sacado la linterna, por eso me adelante un poco” le dije un poco en tono de broma para aliviarle la tensión que causa caminar de noche y estresado. “Coño Juan, haz caso a lo que digo, no a lo que hago, ok!” respondió Julio con una sonrisa. Ya me sentía mucho mas cómodo al ver a Julio cerca de mí, el camino se torno resbaloso, debido a la mezcla de agua y arena arcillosa, así que el paso fue reducido drásticamente. Caminamos, caminamos y caminamos… hablábamos de todo para superar el cansancio que teníamos. 9:40 pm. Al fin vimos lo que podía ser considerado el pueblo, nuestro animo mejoro y solo pensábamos que si Luís no había acordado cena para nosotros en la posada donde nos íbamos a quedar, iba a ser asesinado. 10:05 pm. Llegamos a Los Nevados, nos recibe Luís con la buena noticia que teníamos posada y comida. Hicimos lo debido. 11:45 pm. Por fin me acuesto en una cama, con colchón y cobijas, luego de 10 días de búsqueda y por encima de los 4.000 metros sobre el nivel del mar. Nadie se echo un baño, a pesar de que había agua caliente. Escuche una aceptación de culpa de Julio: “Coño Juan, como me arrepiento de no haber tomado la mula”.

 

VIERNES 3 DE MARZO 2006: Hoy nos levantamos muy contentos, habíamos descansados muchísimo, desayunamos y nos bañamos. Fui hasta la plaza del pueblo para averiguar sobre los rústicos que van a Mérida. Muy temprano salio uno, como  a las 9 am, pero los lugareños me informan que al medio día llega otro que nos puede llevar a Mérida. Al medio día voy a la plaza de  nuevo y en efecto encuentro un rustico que iba saliendo hacia Mérida. No pienso dos veces y me voy hacia la posada de Justina, donde pasamos la noche y teníamos nuestros equipos, le informo a Julio y a Luís. A las 2 ya estábamos montados en el auto y tomando la vía a Mérida. La carretera que lleva a Los Nevados es de tierra, muy angosta y en casi todo su trayecto se pueden ver farallones de casi 200 metros. Luego de 5 extenuantes horas de viaje en Jeep llegamos a Mérida. Pepe nos recibe en Las Heroínas y nos lleva al grupo. Hemos cumplido una etapa importante de la búsqueda. De una vez, los involucrados, incluyendo a Andrés, Amarilis, Saúl, Pepe y Luís, nos comprometemos a continuar con la búsqueda, apoyando a Julio y llevando nuestro mensaje de solidaridad a las familias de Casper y Cristhophe.

 

LA OPERACIÓN SIGUE EN PROCESO…

  

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