Hace casi un año se encendieron las redes sociales con mi articulo: Piedras Blancas, el Pico más Alto de la Culata. HECHO CON UN VEHÍCULO 4X4. Es triste que hoy deba hacer un articulo algo parecido, pero ya no con un vehiculo 4×4, sino con una moto de alta cilindrada y con un protagonista que, sin duda, es figura publica y como tal debe dar ejemplo, el señor Nicolas Cardona.

Éste señor ha mostrado en su cuenta de Instagram una “hermosa” colección de fotografías tomadas en los parques nacionales de Mérida, pasando inclusive por los puntos de control de INPARQUES y llevando su moto a posar en las lagunas andinas a más de 4.600 metros sobre el nivel del mar.

Cualquiera podría decir, “que hermoso y que heroico este señor”, yo solo puedo decirle, “QUE IRRESPONSABLE, FALTA DE RESPETO Y POCO COMPROMETIDO CON EL PAÍS Y SUS RECURSOS”.

Hay que decirle tambien al señor Cardona, ya que al parecer en los puestos de guardaparques no lo hicieron (y si lo hicieron el hombre no le paró), que ESTÁ PROHIBIDO EL ACCESO CON VEHÍCULOS (INCLUYENDO BICICLETAS Y MOTOCICLETAS) A LOS PARQUES NACIONALES DE VENEZUELA. QUE SU CONDUCTA ES IRRESPETUOSA CON EL AMBIENTE Y CON LA LEY Y QUE EVIDENTEMENTE ACARREA ACCIONES LEGALES, QUE EL ENTE DEL ESTADO ENCARGADO DE LA CUSTODIA DE ESOS PARQUES DEBERÍA EJECUTAR, PUES A RELEVO DE PRUEBAS, CULPABILIDAD DE LA PARTE.

Aquí les dejo as hermosas fotos que ha colgado Nico en su Instagram y que se convierten en pruebas de su irrespeto al ambiente y las leyes venezolanas, ojala INPARQUES haga algo.

 

Los eventos nos obligan a recordar y reordenar ideas, conceptos y vivencias que marcan  la vida, ademas nos permiten tomar ese  pedazo de tiempo para dejar plasmado algunos cuentos que entre amigos, cervezas o vino, uno como cuenta cuento (el tiempo nos convierte en eso) se encarga de rememorar y gesticular, es obligación vital escribirlos.

El titulo de la entrada podría parecer ilógico, ¿qué tiene que ver  MacDonald’s, Fidel Castro y Pollos Arturo’s?, bueno, ahí les va mi cuento…

Desde mis tiempos de niño, cuando ocupaba mi tiempo sintonizando la Onda Corta en vez de jugar en las canchas con otros chamos, comencé a lidiar con una emisora que me llamaba poderosamente la atención: Radio Habana Cuba. Mis pocos conocimientos sobre política nacional o internacional me permitía escuchar otras emisoras también, Radio Francia Internacional, La Voz de Los Estados Unidos de América, Radio Beiging, y muchas otras que se  escapan a mi memoria; pero había una que chocaba con mi entendimiento, Radio Marti. Luego entendí, Radio Marti es la contraparte de Radio Habana. Recibí de Radio Habana Cuba varas tarjetas QSL pues en esos tiempos usaba el correo postal para escribirles y reportar mi sintonía, en esas postales se veía monumentos de la Habana y a un par de barbudos: Fidel y el Che.

Por estupidez de la vida y esas etapas de depresión que llegan a uno sin los conocimientos adecuados para manejarlas, bote, regale o queme todas esas estampillas, postales, tarjetas QSL, correspondencias, era algo así como el Facebook de hoy pero de manera física y que tardaban a veces semanas en llegarte desde cualquier parte del mundo, en mi caso muy especial de Cuba, donde hice muchísimos amigos por correspondencia. Son iconos en mi cabeza las caras de mis padres cuando empezó a llegar a la casa cartas y paquetes de otros países, contaba yo con escasos 13 o 15 años.

Así se forjo mi carácter de insipiente investigador, leí, leí y leí cosas buenas y malas sobre Fidel, sobre el Che, luego las distracciones o etapas de la vida te alejaban de esas lecturas, pero que poderosa es la mente, nunca las olvide, permanecieron en la cabeza y ante cualquier destello saltaban a la parte frontal del cerebro.

Chavez.

No voy a escribir de Chavez, pero si de aquella oportunidad que me dío para tener al frente a Fidel, corría el año 2.000, diciembre si no me equivoco, a un año de la tragedia de Vargas, en Mérida me encargan de activista  político juvenil y de conseguir un grupo de panas para ir a caracas a recibir al comandante Fidel quien haría su primera visita oficial en tiempos de Chavez.

No pude desperdiciar la oportunidad, nos brindaban transporte, alimentación pero sobre todo esa increíble oportunidad de ver y escuchar a Fidel de viva voz, mis tiempos de activismo político de izquierda estaba en efervescencia, partimos a caracas casi 20 panas, todos emocionados y agradecidos por la oportunidad.

El viaje fue como todo viaje a actividades políticas en Caracas, más aún con jóvenes, jodedera, unos tragos para calmar las ansias, buenos autobuses, cansancio normal…

Llegamos a Caracas, Parque Los Caobos a eso de las 10 am, nos hidratamos y comimos sendos panes con jamón y queso, es allí cuando  alguien encargado de la movilización de la gente del interior nos dice, vamos a movernos a La Guaira, recibiremos a Fidel en el mismo aeropuerto. Muchachos de todo el país pululaban los alrededores de Los Caobos, me decía a mi mismo, ¡vaya Juan Rondón, no eres el único en el país  que pensaba lo importante de Fidel en el mundo!. Ese encuentro sirvió para , de alguna manera, espantar mi soledad  política.

Fidel.

Montados en el autobús que nos llevaría a La Guaira, recibimos unos cuantos papeles que tenían escrito algunas consignas que debíamos gritar al momento de ver a Fidel bajar del avión, entre las que recuerdo están: “Yankee go home” y “Fuera la bota Yankee” algo así. Intentamos practicarlas en el bus, pero íbamos muy cansados, ademas el calor hacia mella en nuestro frío espíritu andino.

Las 3 pm creo y nos ubican en un sector de la pista del aeropuerto, con banderitas cubanas y venezolanas, nuestra emoción se incrementa al ver llegar un avión cerca de nosotros, nos dicen, “ahí viene Fidel”. Algunos sacamos  los papeles para recordar las consignas, levantamos las banderitas, el avión se acerca a nosotros, vemos una especie de tarima al fondo, se detiene el avión al frente nuestro, se abre la puerta del avión, dos hombre bajan la escalera, se asoma Fidel a la puerta del avión, levanta su mano y nosotros le respondemos con nuestros gritos y alegría moviendo las banderitas, Fidel baja las escaleras, lo recibe Chavez, un abrazo, nosotros gritando y moviendo las banderitas, ¡que emoción!, ya nos olvidamos del papel que nos dieron en el bus, gritábamos consignas propias, Fidel y Chavez levantan su mano y se retiran de la pequeña tarima luego de los himnos nacionales, se acabo todo, Fidel se fue con Chavez y no se si fue mi percepción, pero  pareciera que Fidel no nos había escuchado, la cosa fue muy rápida, yo me sentí insatisfecho…

McDonald’s.

Nos volvemos al autobús, yo me sentía vació, aspiraba algo más, no se, como que Fidel nos saludara, que nos mirara a los ojos, de esas cosas juveniles que uno aspira de un artista.

Las 5 pm calculo yo, el hambre nos empieza a afectar, como encargado de mi grupo debo moverme para buscar la comida a mi gente, me dirijo entonces hacia unos camiones que estaban cerca de los autobuses, allí aprecio la magnitud de la tragedia de un año atrás, cuando los deslaves arrasaron con Vargas, aún se podía ver en las paredes de las casas el nivel que alcanzo la tierra mojada, la tierra convertida en agua, en muchas oportunidades sobrepasaba mi estatura, reflexiono, ¡vaya que duro ha de haber sido para la gente de Vargas!.

Al acercarme al  jefe de  la movilización de los grupos del interior, el hombre me dice, “Mérida, trae a dos más pa’ que llevan la comida”, presuroso voy a mi grupo y me devuelvo con dos panas más, nos entregan 3 cajas, fue rápida la entrega, nos dicen muévanse que necesitamos entregarle a otros, nos llevamos las cajas a nuestros sitios y ¡oh sorpresa!, nuestra comida eran cajitas felices de MacDnonld’s (Hamburguesa, papitas, salsa).

Me indigne, no fui e único, nos preguntábamos, ¿pero como es posible, gritamos consignas en contra del imperialismno, de los Yankees y recibimos alimentos de una de las más representativas empresas Yankees?. Además, ¿por qué en vista del colapso económico y social de Vargas, el estado de pobreza en que sumió la tragedia a esta población, no   se invirtió dinero en comprarles  a los pobladores  nuestro alimento?, así sea una arepa hecha por la gente de Vargas iba a ser muy bien recibida. Algunos de los panas no comieron, la iban a tirar, pero cambiamos de opinión al ver a un grupo de 4 chamitos deambulando por la avenida pidiendo plata, los llamamos y les ofrecimos nuestro almuerzo, se lo comieron con gusto, algunos de nosotros decidimos deambular por Vargas para comprar algo y calmar el hambre y la arrechera que teníamos.

Chavez y Fidel.

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Fotografía tomada de Internet (Adalberto Roque)

Discutimos groseramente con mucha gente, con los encargados, los que callados hacían un gesto de aceptación al uso de MacDonald’s para alimentarnos, luego de desahogarnos, nos aprestamos a cubrir la avenida que circunda la Casa Guizpucona, donde se había levantado una tarima para la firma del convenio Cuba – Venezuela, nuestro animo se había divorciado del animo de los organizadores, de alguna manera ya íbamos solos por Vargas, no hacíamos caso de las directrices emanadas de los organizadores quien nos pretendían apostar frente a la tarima para gritar nuevamente las consignas.

Era algo así como las 6 pm cuando sin querer, apostados en la Avenida, escuchamos a la gente decir, “ahí vienen” vimos acercar un carro, detrás algunos motorizados y otros vehículos, a medida que el primer vehiculo se acerca se me van despejando dudas de quienes están a bordo, eran Fidel y Chavez, este ultimo iba manejando, Fidel de copiloto. Mi emoción fue increíble, sentí por primera vez en mi vida aquello que un fanático puede sentir por algún artista, banda de rock o un simple religioso cuando es tocado por el espíritu santo. Mi corazón salto de la emoción, además ambos hicieron un gesto de saludo cuando pasaron al frente mio. No hallé consigna adecuada para gritar, solo atine a decir “Chavez, Fidel” y levantar mis manos intentando saltar la barra interpuesta entre la calle y mi cuerpo.

Ya había valido la pena mi viaje a Vargas, los había visto juntos y bastante cerca, a partir de allí tuve un bajón emocional producto del hambre, cansancio y trasnocho, así que me senté plácidamente en los alrededores de la Casa Guipuzcoana a intentar escuchar a Fidel, quien se dirigía al publico desde la tarima.

Pollos Arturo’s.

Nos veníamos a Mérida, así que reuní todo mi grupo para primeramente llegar a Caracas, donde nos prometieron comida, y luego partir a Mérida, no recuero la hora, quizás 8 y 30 pm, de verdad todos estábamos cansados, solo queríamos dormir en el bus y llegar a casa.

Al llegar a Caracas nos concentramos en el Parque Los Caobos nuevamente, buscamos la comida y ya nada nos sorprendía, la comida era Pollos Arturo’s, una empresa más del imperio, era como una cachetada que nos estaban dando por haber gritado tantas consignas en contra del imperio, nos gano el hambre, nos gano el cansancio, no peleamos con nadie más, tomamos nuestro pollo y comimos, nos dieron hasta por la cédula, sentíamos el espíritu abatido.

DEP Fidel.

Siempre recuerdo esta experiencia y la cuento pues forma parte de esas contradicciones que surgen en el espíritu joven, pero también en esas incipientes experiencias revolucionarias que quizás sean inocentes, o tal vez tengan algo perverso de fondo.

Mi admiración a Fidel sigue intacta, sus acciones, su discurso, todo él, muy a pesar de la basura mediática que abunda en el planeta.

Descansa en Paz Comandante

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¡No solo la historia te absolvió, también te reivindica!

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Mukumbari (“sitio donde yace o duerme el sol”, según http://mukumbari.com/), este vocablo indígena Tatuy está calando poco a poco como parte del lenguaje cotidiano del merideño, sin duda enmarcado dentro de una aceptable campaña de marketing dirigida desde el Ministerio del poder Popular para el Turismo; Mukumbari se está asociando también a una experiencia inolvidable a través de los distintos espacios del Teleférico de Mérida, obra maravillosa hecha con dinero de todos los venezolanos.

Pero para explicar está entrada y evitar que se me mal interprete (algo que por lo general no logro), debo contextualizar el relato, así que, si desea inmiscuirse en MI EXPERIENCIA MUKUMBARI, por favor siga leyendo atentamente.

El 24 de Junio es una fecha especial para salir de la rutina y el estrés laboral, así que una caminata de montaña junto a los aspirantes del Grupo Andino de Rescate (GAR) era para mi una opción más que aceptable. así pues, habíamos acordado ir al Pan de Azúcar en la Culata, a las 6 am el encuentro.

Puntual en el sitio, espero que llegue el resto de los senderistas, uno a uno van llegando a la parada del transporte publico de la linea El Valle, completada la cuota de participantes procedemos a conversar con los transportistas quienes nos indican que ellos no van hasta La Culata, a pesar de la negociación intentada (darles un poco más para que nos llevaran a destino), el sujeto nos ratifica el no, debido a que si lo hace puede ser multado por la linea. No nos queda otra que acudir a la alternativa que ofrece el gobierno frente al desguarnecimiento de la población de la Culata por parte del sector privado de transporte. En los alrededores de la estación del Trolcable se apostan una serie de buses Yutong que ofrecen el transporte a precios muy módicos hasta nuestro destino, sin embargo allí nos informan que por ser día feriado entre otras razones que no me preocupe en captar, no había transporte hasta La Culata. Triste y lamentable que esto ocurra en un ciudad con supuesta cultura turística, dejar sin acceso a una zona turística a los posibles visitantes es un acto de saboteo al turismo.

En este punto nos quedaba tomar la decisión de a donde ir, se me ocurrió que podíamos ir a Cabaña de Los Curas, en el Valle, pero veníamos de la parada y generaba cierto nivel de fastidio devolvernos, así que uno de los muchachos lanza la idea de ir a la Segunda Estación del Teleférico. Dirigí mi mirada hacia la montaña, vi la estación, saque cálculos, tiempo y ahorro en dinero, así que acepte la propuesta, vamos a la segunda estación del teleférico de Mérida, Mukumbari.

No he subido a conocer las estaciones terminadas, las conozco solo mientras estaban en la fase de construcción pues en mis distintos ascensos se recorren los espacios adyacentes, sin embargo, enmarcada mi cabeza en la campaña de marketing de LA NUEVA EXPERIENCIA MUKUMBARI, pues me llene de expectativas. Además me siento parte del proceso formador del personal del Mukumbari pues he impartido docencia a muchos de sus trabajadores en los diplomados del INATUR de Guía de Turismo de Naturaleza, pero sigamos con el cuento…

Decididos, arrancamos por la cuesta hacia la Segunda Estación, mucha gente haciendo deporte en la cuesta, mucha actividad a pesar de la hora, eso anima y fortalece.  En poco menos de dos horas ya nos habíamos comido el camino, llegando a un sector donde esta la planta que trata las aguas negras de la estación, solo nos quedaban un par de curvas, casi 50 metros y estábamos en la meta.

Pero es en este punto donde comienza mi gran Experiencia Mukumbari , como si nos estuvieran esperando nos encontramos con dos personajes, nomina de VENTEL, uno menos agradable que el otro, quienes detienen en nuestra carrera, haciéndonos resollar y parar de golpe las pulsaciones que llevábamos controladas. EL sudor comienza a caer por mi rostro y quitando mis audífonos de los oídos intento iniciar un dialogo con el par de cancerberos.

Con la frente arrugada y un uniforme muy bien identificado, uno de los cancerberos empieze a lanzar preguntas tales como ¿donde está el permiso de INPARQUES?, ¿por qué subieron por aquí?, ¿qué vienen a hacer?… yo empiezo a bloquear mis respuestas y trato de encontrar una forma de dialogo que le baje intensidad al interrogatorio del cancerbero, me siento y trato de explicar el motivo de nuestra visita. Debo reconocer que el otro personaje fue mucho más amable y educado, hasta me reconoció y trato de suavizar también el discurso violento del cancerbero.

Luego de algunos intentos infructuosos de contactarme con una amiga de INPARQUES que tenia conocimiento de nuestro ascenso, el cancerbero nos dirige a la estación, nosotros 9 mas un señor y su hijo seguimos como en procesión la marcha solemne que sin duda mostraba fuerza y poder al cancerbero.

La Experiencia Mukumbari toma un vuelco especial al llegar a la estación, somos recibidos por dos Guardias Nacionales con su fusil en posición de ataque, no tenia conocimiento si era que habían radiado la presencia de grupos paramilitares o guerrilleros en las adyacencias de la estación, nosotros, simples montañistas, estábamos inmersos en un posible conflicto armado. A los pocos minutos, el cancerbero nos muestra a su AMO, otro personaje de VENTEL, quien nos hace otra serie de preguntas que nuevamente, para evitar mi explosión de carácter las bloqueo (escucha selectiva). El AMO nos dice claramente que debemos estar fuera de las instalaciones de la estación, que no debemos acceder ni siquiera a las áreas verdes, es en este momento de mi Experiencia Mukumbari en que se confunden mis pensamientos, pues ver una campaña publicitaria centrada en la nueva experiencia, socialismo, poder popular, ministerio de turismo, Venezuela es de todos y un larguísimo etcétera me pregunte, “vaya, ¿será que estoy en otro país?”.

El AMO se retira, pero deja al cancerbero para que nos custodie, el carajo hace muy bien el trabajo, nos impide acceder a las instalaciones, nos prohíbe pisar grama, el agua es custodiada fielmente y cada vez que nos acercamos ladra… Pero el trabajo del cancerbero se iba a tornar mucho más duro a la hora de nuestra llegada, un grupo de aproximadamente 25 niños y 10 adultos scouts llegan a la estación por la misma ruta que nosotros hicimos.

Los niños gritan, pisan la grama, invaden los espacios que el cancerbero cuidaba celosamente, el carajo arrugaba cada vez más su frente, la impotencia se lo tragaba, la perfección del silencio y orden que nos impuso se ven degradadas a caos y el poder que detentaba frente a nosotros se caía a pedazos, en nosotros se dibuja una pequeña sonrisa de satisfacción frente al ambiente que generaban niños, niñas y el griterío característico de los scouts, el cancerbero iba y venia tratando de mostrar a su AMO que intentaba retomar el poder.

A los niños se les hace pequeño el espacio, sus recreadores tratan de mantenerlos ocupados, sin embargo pasan los minutos y se nota el ansia del jefe del grupo scout, su deseo era bajar por teleférico, hablan con bomberos, hacen llamadas… en este punto nosotros aspirábamos también un descenso.

Debo reconocer que la actuación del Grupo Scouts Orion fue de una total y absoluta inocencia, (recibí una aclaratoria de parte de uno de los encargados del grupo scout que me obliga a cambiar la palabra usada aquí anteriormente pues el grupo era de 46 niños y 12 adultos quienes días previos habían entregado una carta a la empresa VENTEL, no hubo irresponsabilidad de parte ellos, fue la empresa quien nunca respondió la solicitud que ellos hicieron).

Muy calmado le dije al cancerbero y su asistente, otra chica que habló con nosotros, que si la normativa de la empresa es impedir el acceso a cualquiera que suba caminando deben garantizar puntos de control en las zonas de acceso, así como la información correspondiente, pero como va a ser imposible que ellos prohíban el acceso a los senderos deben garantizar a quienes lleguen de esa manera el acceso a baños y algún punto comercial en las afueras de la estación. También me dejó algunas dudas las siguientes palabras de la asistente del cancerbero: “ustedes pudieran usar las instalaciones pues están limpios, pero no queremos que accedan personas con mal aspecto o sucios”. ¿Qué pasará con los montañistas y turistas que usarán el sistema teleférico luego de 4 o 5 días de travesías y escaladas?, ¿ tendrán que bañarse y ponerse sus mejores atuendos antes de abordar el sistema?

Mi Experiencia Mukumbari termina a las 2 pm cuando iniciamos caminando nuestro descenso a la ciudad de Mérida, el temor inducido por el cancerbero nos hace inclusive temer cualquier contacto con los turistas que en ese momento se encontraban por el camino que íbamos a tomar.

Sin despedirnos y solo agradeciendo al clima y la natura por la buena ruta nos fuimos, íbamos dejando atrás poco a poco la pésima vibra que acumulamos al estar tan cerca de la Segunda Estación del Teleférico Mukumbari.

Ahora, dejo claro que puedo entender las razones de la empresa para ser cuidadoso en el acceso a las instalaciones y sus adyacencias, bombas y plantas de tratamiento se encuentran por los alrededores y pueden ser victimas del hampa, en lo que no estoy de acuerdo es el trato a la gente, pues hasta una empresa capitalista intenta enamorar a sus potenciales clientes. Mas allá de eso se trata de educación, de respeto y sobre todo humanismo.

Ninguno de quienes han pasado por los diplomados del INATUR, incluyendo al presidente del Teleférico el ingeniero Jose Gregorio Martinez (quien por cierto tiene pelo largo y no usa traje) pueden decir que el trato a los turistas se enmarca en las características de los personajes aquí indicados (cancerbero, AMO y asistente), quizás ésta entrada ayude a corregir esas fallas en el trato a la gente y generar valor agregado a la oferta turística de Mukumbari, ojala se rectifique en esta etapa pre comercial en la cual podemos entender (pero nunca justificar) semejantes exabruptos, rectificar es de sabios.

¡Por ahora, Mi Experiencia Mukumbari fue un asco!

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¡Camina hasta la segunda estación del teleférico, tienes el derecho de usar nuestros caminos y senderos!

¡Que nadie te detenga!